
Ciudad de México, 24 de agosto de 2026.- El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), inaugurado hace cuatro años en la base militar de Santa Lucía, no ha cumplido con las metas de pasajeros previstas y su costo se disparó más del 53% respecto al presupuesto inicial. Además, sigue dependiendo de subsidios federales para mantener su operación.
El proyecto original contemplaba una inversión de 75 mil millones de pesos, pero el costo final alcanzó 115 mil millones entre 2019 y 2022. Durante el pico de construcción en 2021, el presupuesto anual asignado fue de más de 38 mil millones de pesos. A esto se suman subsidios operativos que el gobierno federal ha otorgado anualmente, ya que los ingresos propios del aeropuerto no cubren sus gastos fijos.
En 2022, el AIFA recibió un subsidio de mil 370 millones de pesos, que aumentó a mil 620 millones en 2023. Para 2026, el apoyo programado es de 744 millones. En total, sumando construcción y operación, el costo supera los 120 mil millones de pesos.
Demanda de pasajeros y operación del AIFA
Los datos de la Agencia Federal de Aviación Civil muestran que el AIFA no ha alcanzado las metas de pasajeros. Para 2026 se proyectaban 8.3 millones, pero en seis meses solo se registraron 3.4 millones. En contraste, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) atendió 21.9 millones de pasajeros en el mismo periodo.
En vuelos internacionales, el AIFA movilizó apenas 2.1% del tráfico que maneja el AICM. En carga aérea, el aeropuerto de Santa Lucía ha incrementado su participación en carga internacional, superando al AICM, pero en pasajeros sigue siendo marginal.
Impacto y retos para el AIFA
El AIFA no ha logrado despresurizar la saturación del AICM, que mantiene su volumen de pasajeros desde 2022. La reducción de operaciones en el Benito Juárez se ha logrado mediante decretos que limitaron vuelos, pero la demanda sigue alta y las terminales operan al límite.
El especialista Roberto Ponce, del Tecnológico de Monterrey, señala que el aeropuerto podría ser más efectivo si se consolidara como un centro logístico y de empleo en la región, beneficiando a municipios cercanos como Tultepec y Zumpango. Esto requeriría inversión pública para atraer industrias y servicios que generen empleo y aprovechen la infraestructura aeroportuaria.
Actualmente, el AIFA sigue operando con subsidios y sin alcanzar autonomía financiera, mientras el AICM continúa saturado y con alta demanda de pasajeros.
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