
Internacional, 20 de agosto de 2026.- Corea del Norte lanzó diez misiles balísticos de corto alcance desde la zona de Pyongyang horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara una reunión con el líder norcoreano Kim Jong Un para este año. El ejército surcoreano confirmó el lanzamiento, que intensifica la tensión en la península coreana.
El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur informó inicialmente sobre un “proyectil no identificado” y luego precisó que se trataba de una decena de misiles. Esta acción militar ocurre en un contexto de creciente tensión, justo después de que Washington decidiera reducir los ejercicios militares conjuntos con Seúl.
Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano, celebró la decisión de Trump de acortar las maniobras militares, calificándola como un “castigo merecido” para Corea del Sur. En un comunicado, criticó la postura surcoreana y destacó que la relación entre Kim Jong Un y Trump sigue siendo “excelente” pese a la falta de comunicación directa reciente.
Corea del Norte lanza misiles y aumenta tensión regional
El miércoles, Trump defendió la importancia de mantener una buena relación con Kim Jong Un y estimó que Corea del Norte posee 57 armas nucleares “muy potentes”. Sin embargo, el ministro de Defensa surcoreano elevó esa cifra y calculó que Pyongyang podría contar con entre 80 y 120 armas nucleares, lo que refleja la incertidumbre sobre el alcance real del programa nuclear norcoreano.
La reducción anticipada de los ejercicios militares conjuntos, que concluirán este viernes en lugar del 27 de agosto, generó inquietud entre los aliados asiáticos. Analistas consideran que Trump podría estar buscando un avance diplomático en su política exterior mientras enfrenta retos en otras áreas, como su estrategia hacia Irán.
Impacto y perspectivas tras los lanzamientos de misiles
El lanzamiento de misiles por parte de Corea del Norte tras el anuncio de la reunión entre Trump y Kim Jong Un representa un giro inesperado que complica el panorama diplomático. La acción militar pone en evidencia las tensiones latentes y la fragilidad de las negociaciones en la península coreana.
El seguimiento de esta situación será clave para entender si la reunión prevista puede avanzar hacia una reducción real de tensiones o si, por el contrario, se profundizan los riesgos de confrontación. Por ahora, la comunidad internacional observa con atención los movimientos de Pyongyang y Washington.
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