
Internacional, 19 de agosto de 2026.- El presidente estadounidense Donald Trump ha ordenado reducir a la mitad los ejercicios militares anuales con Corea del Sur, conocidos como Ulchi Freedom Shield. Esta decisión, anunciada la semana pasada, busca disminuir tensiones con Corea del Norte y reducir costos para Estados Unidos, pero podría retrasar la transferencia del control operativo en tiempos de guerra a Seúl.
Los ejercicios, que involucran a decenas de miles de soldados, tienen como objetivo principal fortalecer la defensa conjunta y preparar a Corea del Sur para asumir mayor responsabilidad en su seguridad. Sin embargo, Trump calificó estas maniobras como “una señal totalmente inapropiada y hostil” hacia Kim Jong Un, líder norcoreano, y expresó su intención de reunirse nuevamente con él.
Washington y Seúl han insistido en que las maniobras son defensivas y buscan disuadir cualquier agresión, sin intención de avanzar hacia Corea del Norte. No obstante, la reducción repentina de los ejercicios ha generado preocupación entre expertos y autoridades surcoreanas, ya que podría complicar la estrategia para que Corea del Sur tome el mando operativo en caso de conflicto.
El presidente surcoreano Lee Jae Myung destacó que la capacidad militar de su país es suficiente para asumir este control, prometiendo avanzar hacia esa meta para 2030. Sin embargo, la decisión de Trump dificulta el proceso, según Yu Ji-hoon, investigador del Instituto Coreano de Análisis de Defensa, quien señaló que la reducción sin diálogo previo afecta la alianza y el reparto de responsabilidades.
Por su parte, la hermana de Kim Jong Un, Kim Yo Jong, rechazó que la disminución de los ejercicios represente una muestra de buena voluntad, calificándolos aún como una amenaza para Pyongyang. La agencia estatal norcoreana KCNA los definió como “la amenaza más inmediata y abierta” para la seguridad regional.
Esta medida de Trump también genera dudas sobre la estrategia estadounidense en Asia, pues mantiene a las tropas en la península coreana en un momento en que podrían ser necesarias en otros conflictos globales. Además, limita la posibilidad de reducir gastos en defensa en la región, mientras la demanda de armamento crece.
Impacto en la defensa conjunta y la alianza militar
El control operativo en tiempos de guerra ha estado en manos de Estados Unidos desde la Guerra de Corea, con el Comando de Fuerzas Combinadas dirigido por un general estadounidense. La transferencia de este mando a Corea del Sur es un objetivo clave para fortalecer la alianza y distribuir responsabilidades.
La reducción de los ejercicios militares afecta la preparación y coordinación necesarias para esta transición. Lee Jeong-kyu, investigador del Instituto Sejong, indicó que la estrategia de defensa nacional estadounidense apunta a fortalecer el reparto de responsabilidades, pero la decisión de Trump podría ralentizar este proceso.
Perspectivas y desafíos futuros en la península coreana
Con la creciente capacidad militar de Corea del Norte y su acercamiento a Rusia y China, la postura de Trump ha generado críticas por priorizar la relación con Pyongyang sobre la alianza con Seúl. Analistas como Leif-Eric Easley advierten que la reducción de los ejercicios podría debilitar la disuasión y complicar la defensa conjunta en Asia.
Ante esta situación, los jefes militares surcoreanos han señalado la necesidad de discutir una postura de defensa conjunta para el futuro, buscando mantener la estabilidad en la región y asegurar que Corea del Sur asuma un papel más activo en su seguridad.
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