
Internacional, 17 de agosto de 2026.- Las empresas de IA que prometen reducir las horas de trabajo enfrentan críticas internas por jornadas laborales que alcanzan hasta 90 horas semanales, según testimonios de exempleados y trabajadores actuales en Estados Unidos.
Un exempleado técnico de OpenAI reveló a la BBC que, a pesar de que la compañía promovió la idea de una semana laboral de cuatro días, nunca implementó esta medida internamente. En cambio, describió una cultura laboral intensa con frecuentes “reuniones de crisis”, trabajo durante fines de semana y evaluaciones de desempeño estrictas que podían derivar en despidos repentinos.
Otras empresas tecnológicas como Anthropic y Meta también han destacado el potencial de la IA para transformar el trabajo. Anthropic presume que su chatbot Claude puede operar siete horas sin descanso, mientras que Meta afirma que la IA permite a menos empleados realizar más tareas. Sin embargo, empleados de estas compañías reportan jornadas extensas, cambios abruptos de equipo y una presión constante para cumplir con proyectos urgentes.
Impacto real en las jornadas laborales de las empresas de IA
Los trabajadores del sector tecnológico en EE.UU. solían cumplir horarios de oficina estándar, pero ahora enfrentan semanas de hasta 70 horas o más durante los llamados “sprints” de desarrollo intensivo. En OpenAI y Anthropic, estos ciclos pueden extenderse por semanas, superando las 90 horas semanales, según fuentes consultadas.
Un estudio de la Universidad de California en Berkeley confirmó que el uso de IA incrementa la carga laboral, ya que los empleados trabajan más rápido, asumen más tareas y extienden sus jornadas. Neil Thompson, investigador del MIT, explicó que el tiempo ahorrado con IA suele invertirse en nuevas tareas o en supervisar el correcto funcionamiento de estas herramientas.
Presión laboral y consecuencias para empleados tecnológicos
Además, empleados de Meta describen un “reclutamiento forzoso” para proyectos de IA urgentes, sin opción a negarse. Esta situación genera jornadas largas, trabajo nocturno y sensación de estar “de guardia” incluso fuera del horario laboral. En contraste, exempleados como Amin Shali, exingeniero de Google, atribuyen su salida a la presión excesiva causada por la dependencia de la IA en proyectos internos.
Estos testimonios y estudios evidencian que, aunque la IA promete reducir el tiempo de trabajo, en la práctica las empresas de IA enfrentan retos para equilibrar productividad y bienestar laboral. La presión por innovar y entregar resultados parece estar aumentando las horas de trabajo en lugar de reducirlas.
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