
El diario El Universal reveló tres grabaciones inéditas que muestran momentos privados tras la detención de Joaquín El Chapo Guzmán en Los Mochis, Sinaloa. La difusión del material ocurre a diez años del operativo Cisne Negro que puso fin a su segunda fuga. En las imágenes aparece el capo mientras limpia su rostro en la habitación de un motel. Agentes federales lo resguardaron ahí de forma temporal para evitar un posible intento de rescate.
Durante el traslado en vehículo, el líder criminal luce abatido y responde preguntas sobre el trato recibido. Ante los cuestionamientos de las autoridades, El Chapo Guzmán asegura que no sufrió ningún tipo de agresión o maltrato físico. Más tarde, ya con ropa limpia, el acusado habla sobre su trayectoria en el narcotráfico. En la charla califica de forma despectiva a miembros de grupos rivales y afirma que rechaza los enfrentamientos entre su gente y las fuerzas armadas.
Detalles del operativo en Los Mochis
La captura ocurrió el 8 de enero de 2016 tras una incursión de la Marina en una casa de seguridad en Los Mochis. Joaquín Guzmán Loera escapó inicialmente por la red de alcantarillado de la ciudad junto a uno de sus colaboradores más cercanos. Sin embargo, patrulleros de la Policía Federal lo interceptaron minutos después en una carretera cercana y lo llevaron al Hotel Doux para esperar los refuerzos necesarios.
La columna del periodista Héctor de Mauleón hizo públicas las imágenes que muestran la vulnerabilidad del narcotraficante tras su arresto. Diversos medios de comunicación nacionales e internacionales retomaron rápidamente la difusión de este material histórico. El contenido aporta nuevos detalles visuales sobre la caída definitiva del líder del Cártel de Sinaloa tras sus famosas fugas de penales de máxima seguridad.

Proceso de extradición y sentencia final
El arresto en Sinaloa dio inicio inmediato al proceso formal para su entrega a las autoridades de Estados Unidos. En enero de 2017, el gobierno mexicano completó la extradición del capo a Nueva York. Ahí enfrentó un juicio histórico por diez cargos relacionados con el tráfico masivo de drogas, lavado de dinero y uso ilegal de armas de fuego.
En julio de 2019, un juez estadounidense dictó sentencia definitiva contra el narcotraficante mexicano y le impuso una condena de cadena perpetua más 30 años adicionales de prisión. Actualmente, el capo cumple su condena en el penal de máxima seguridad ADX Florence, ubicado en el estado de Colorado. En ese lugar permanece bajo condiciones de aislamiento extremo para evitar cualquier contacto con el exterior.















