
Bruselas, 5 de agosto de 2026.- La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) alertó sobre el creciente uso de menores en redes criminales europeas. Según Alexander Söderholm, investigador de la unidad de delincuencia organizada de EUDA, niños y adolescentes son empleados como “artículos desechables” para realizar tareas peligrosas en el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.
Este fenómeno afecta a todos los Estados miembros de la Unión Europea y se ha convertido en un desafío central para las estrategias contra el crimen organizado. Söderholm explica que las organizaciones criminales reclutan a jóvenes para reducir riesgos y costos, ya que si un menor es detenido o falla en su misión, el impacto para la red es mínimo.
De acuerdo con datos de Europol, más del 70% de las redes criminales en Europa involucran a menores en actividades como intimidación, violencia, transporte y venta de drogas, así como robos a bandas rivales. Estas tareas exponen a los jóvenes a daños físicos y psicológicos severos, sin que formen parte formalmente de las organizaciones.
Reclutamiento y vulnerabilidad juvenil en Europa
El reclutamiento se facilita por la digitalización y el uso intensivo de redes sociales. Jóvenes pasan gran parte de su tiempo conectados, lo que aumenta su exposición a mensajes que glorifican la vida criminal. Además, la Comisión Europea estima que 19.5 millones de menores están en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que incrementa su vulnerabilidad.
Los intermediarios, conocidos como brokers, operan campañas en línea para captar jóvenes, apoyados por habilitadores que gestionan la logística en el terreno. Este modelo de bajo costo aísla a los líderes criminales de la justicia y se extiende en varios países europeos.
Estrategias para prevenir la implicación de menores en delitos
Expertos de EUDA insisten en que la respuesta debe ser colectiva y preventiva. Programas escolares y digitales que generen conciencia sobre los riesgos son fundamentales. También se recomienda fortalecer servicios sociales y colaborar con plataformas digitales para desarticular estas redes.
Algunos países evalúan endurecer leyes y reducir la edad de responsabilidad penal, pero la evidencia científica indica que esto no aborda las causas estructurales del reclutamiento. Programas como “Engage” en Londres, “Greentown” en Irlanda y “Stop Shooting” en Suecia muestran resultados positivos al trabajar con jóvenes en riesgo y sus comunidades.
La EUDA subraya que la línea entre víctima y perpetrador es difusa en estos casos. Por ello, es crucial implementar políticas integrales que protejan a los menores y reduzcan su exposición a la criminalidad organizada.
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