
Internacional, 27 de julio de 2026.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, rechazó este lunes las acusaciones del mandatario argentino Javier Milei, quien afirmó que México y Brasil estarían financiando una campaña “antiargentina”. En su conferencia matutina desde Palacio Nacional, Sheinbaum negó que exista tal campaña y señaló que, en cambio, su gobierno enfrenta ataques orquestados desde varios frentes.
Sheinbaum afirmó que “no hay ninguna campaña contra ningún país del mundo ni contra ningún gobierno del mundo”. Añadió que México respeta la autodeterminación de los pueblos y exige el mismo respeto para su administración.
La controversia se desató luego de que el presidente argentino Javier Milei provocara una crisis diplomática con Brasil, al calificar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con términos ofensivos durante un acto político en São Paulo. Milei llamó “ladrón” y “presidiario” a Lula, en un evento donde apoyó al ultraderechista Flávio Bolsonaro como candidato presidencial.
Este episodio tensó las relaciones entre Brasil y Argentina, lo que también afectó indirectamente a México y al Partido Demócrata estadounidense. La Cancillería brasileña convocó al embajador argentino para expresar su repulsa y solicitar explicaciones por las agresiones verbales del mandatario argentino.
En el acto político, Milei advirtió sobre el “riesgo Lula” en las próximas elecciones y exhortó a Brasil a liberarse de lo que calificó como “sometimiento al zurdo”, en referencia al presidente brasileño. Estas declaraciones reflejan un posicionamiento de la derecha latinoamericana que busca influir en la política regional.
Contexto de la crisis diplomática
La tensión entre estos países se da en un momento clave para la política latinoamericana, con elecciones próximas en Brasil y un auge de figuras políticas de ultraderecha. La postura de Milei ha generado rechazo en varios gobiernos, especialmente en Brasil y México, que buscan mantener relaciones diplomáticas estables.
Repercusiones para México
Para México, las acusaciones representan un reto diplomático que Sheinbaum ha abordado enfatizando el respeto mutuo y la no intervención en asuntos de otros países. Su declaración busca desactivar la polémica y reafirmar una política exterior basada en la autonomía y el diálogo.
De esta forma, el gobierno mexicano mantiene su postura de no involucrarse en disputas políticas externas, mientras enfrenta críticas internas y externas que buscan afectar su imagen internacional.
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