
CIUDAD DE MÉXICO. 28 04 2026 – En un nuevo episodio que marca la línea de comunicación de la administración federal ante temas espinosos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo evitó pronunciarse sobre la presunta revocación del visado estadounidense al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Al ser cuestionada de manera directa sobre la situación migratoria del mandatario sinaloense, la jefa del Ejecutivo recurrió a una respuesta que se está volviendo recurrente en su gestión: “No tengo conocimiento”.
La conveniencia del dato
La respuesta ha encendido las críticas debido al contraste informativo que maneja la Presidencia. Sectores de la oposición y analistas políticos señalan una “omisión selectiva” en el discurso oficial. Mientras que para la defensa de los programas sociales o la promoción de logros gubernamentales la presidenta exhibe un dominio absoluto de cifras, gráficas y certezas, ante temas que incomodan a la estructura del partido o a sus gobernadores, la información parece no llegar a su escritorio.
El caso de Rocha Moya no es el primero en el que la mandataria afirma “no estar enterada” de situaciones de alto impacto público, lo que abre el debate sobre si se trata de una falta real de comunicación interna o de una estrategia de protección política para evitar el costo de temas polémicos.
Para muchos, resulta difícil de asimilar que asuntos de seguridad nacional o de relación diplomática con Estados Unidos pasen desapercibidos para la máxima autoridad del país, dejando en el aire la pregunta: ¿qué tanto de lo que ocurre en el gabinete y en los estados llega realmente a oídos de la presidenta?













