
Internacional, 13 de julio de 2026.- Aunque el repunte inflacionario más fuerte en Estados Unidos parece haber quedado atrás, los precios al consumidor podrían seguir aumentando a niveles incómodos durante los próximos años, advierten expertos económicos.
La Oficina de Estadísticas Laborales prevé reportar una caída mensual en los precios para junio, la primera en dos años, impulsada principalmente por la baja en los costos del petróleo y la gasolina tras un acuerdo temporal con Irán. Sin embargo, esta reducción no refleja una mejora generalizada en la inflación.
Las cifras ajustadas, que excluyen la volatilidad de los precios energéticos, muestran que la inflación subyacente continúa elevada. Economistas estiman que la tasa anual podría moderarse de 4,2 % a 3,8 %, pero sigue por encima del objetivo del 2 % establecido por la Reserva Federal, que no ha alcanzado esta meta en cinco años.
Factores como los incrementos previos en los precios del petróleo, la oferta limitada de materiales esenciales y los costos adicionales para las empresas mantienen presiones inflacionarias. Claudia Sahm, economista jefa de New Century Advisors, señala que estos aumentos se trasladan gradualmente a otros bienes y servicios, afectando a los consumidores.
La inflación persistente se observa especialmente en el sector servicios, que representa casi tres cuartas partes de la economía estadounidense. Los precios de servicios como atención médica, reparaciones y membresías tienden a subir y rara vez descienden, debido a que los salarios, principal componente de costos, no se ajustan a la baja.
Por otro lado, la vivienda, que tiene un peso importante en el Índice de Precios al Consumidor, muestra una desinflación lenta pero constante desde hace tres años. Sin embargo, otros servicios subyacentes han mostrado resistencia a la baja y hasta aceleración en la primera mitad del año.
Impacto de la tecnología y gasto militar en la inflación
La inversión en inteligencia artificial también representa un factor inflacionario. Según Morgan Stanley, el gasto en IA de las empresas tecnológicas superará el presupuesto militar de EE.UU. el próximo año, lo que ha incrementado los costos de electricidad y componentes tecnológicos, afectando precios de productos como iPads y computadoras.
Además, el gasto militar en respuesta a la guerra con Irán, con una solicitud de US$ 1.5 billones para reponer armamento, generará una demanda adicional de recursos escasos, lo que podría intensificar las presiones inflacionarias, explica Joe Brusuelas, economista jefe de RSM US.
Perspectivas económicas y desafíos para consumidores
La Reserva Federal de Atlanta ha identificado que la guerra ha perturbado las cadenas de suministro globales, contribuyendo a la inflación al consumidor. Actualmente, los estadounidenses pagan alrededor de un 33 % más por bienes y servicios que antes de la pandemia.
Gus Faucher, economista jefe de The PNC Financial Services Group, advierte que será necesario un periodo prolongado de baja inflación para que los consumidores perciban una normalización en los precios, y que el proceso para recuperar confianza económica será lento.
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