
Chilpancingo, Guerrero, 10 de julio de 2026.- Una nueva oleada de violencia extrema mantiene bajo asedio a las comunidades rurales de la Sierra de Guerrero. Habitantes del municipio de Coyuca de Catalán denunciaron que presuntos sicarios pertenecientes a la organización criminal de la Familia Michoacana ejecutaron un ataque masivo utilizando tecnología aérea. En total, los agresores lanzaron más de 100 artefactos explosivos desde drones improvisados, destruyendo viviendas y planteles escolares, y forzando a familias enteras a permanecer bajo refugio por más de 12 horas continuas.
Los testimonios locales indican que las agresiones bélicas comenzaron en punto de las 6:00 horas del pasado miércoles. Las detonaciones y ráfagas de armas de fuego impactaron de forma directa en las localidades de Ejido Guajes de Ayala, Los Órganos, Hacienda de Dolores y El Pescado. Ante el peligro inminente, decenas de pobladores abandonaron sus hogares para resguardarse en clínicas de salud y templos religiosos, debido a que son las únicas edificaciones con techumbres y muros de concreto capaces de resistir la caída de la metralla.
Comunidades incomunicadas y pánico en la población
A través de plataformas digitales, una mujer de la zona logró difundir un video en el que solicita el auxilio urgente de las Fuerzas Armadas. En el metraje se aprecian las detonaciones de fondo y los gritos de niños refugiados. Debido al cerco criminal, múltiples familias pasaron la noche encerradas, sin acceso a alimentos ni agua potable, mientras prevalece la incertidumbre sobre el paradero de campesinos que laboraban en las parcelas al momento de iniciar el bombardeo.
En los puntos habitacionales, los explosivos causaron destrozos severos, perforando láminas metálicas de los techados y colapsando estructuras de madera. Los pobladores detallan que esta modalidad de agresión remota ha transformado los esquemas de seguridad en la región, volviendo obsoletas las defensas comunitarias tradicionales.
Disputa por Narcocultivos: Los comités vecinales señalaron que este recrudecimiento responde de manera directa a una guerra por el control territorial de la sierra. Las células delictivas buscan apoderarse de las franjas geográficas aptas para el cultivo ilícito de amapola y marihuana. Bajo amenazas, los criminales obligan a los campesinos a trabajar la tierra para después despojarlos de las cosechas.
Despliegue militar y crisis humanitaria
El comisario de la localidad, Javier Hernández, confirmó que tras la denuncia pública arribaron a la zona afectada contingentes del Ejército Mexicano y de la Policía del Estado de Guerrero. El funcionario civil precisó que, afortunadamente, no se registraron víctimas mortales directas por los estallidos, aunque la crisis social sigue activa dado que cientos de personas se niegan a salir de sus escondites por temor a una contraofensiva.
Mientras el Gobierno Federal acapara los reflectores por temas de agenda como la recuperación de bienes culturales durante su administración federal, la realidad en la Sierra de Guerrero expone la vulnerabilidad de las poblaciones vulnerables frente al crimen organizado. Los habitantes exigieron el establecimiento de una base militar permanente en Coyuca de Catalán para evitar el desplazamiento forzado definitivo de los ejidos.
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