
Kiev, Ucrania, 9 de julio de 2026.- Las fuerzas armadas de Ucrania ejecutaron una de las operaciones con drones marítimos y aéreos más agresivas en lo que va del año, fijando como blanco prioritario la infraestructura de hidrocarburos de Moscú. Los ataques impactaron a una docena de buques cisterna rusos en aguas del mar de Azov, en una maniobra táctica diseñada para estrangular el suministro de combustible de las tropas invasoras y forzar el aislamiento logístico de la península de Crimea.
El comandante de las fuerzas de drones ucranianas, Robert Brovdi, divulgó un metraje digital a través de su canal de Telegram donde se aprecian los impactos de precisión contra las naves comerciales. El Estado Mayor de Ucrania ratificó formalmente la autoría de las incursiones, puntualizando que las embarcaciones saboteadas operaban de forma directa para el abastecimiento de los frentes de combate rusos y formaban parte de una red logística dedicada al contrabando de crudo para evadir las sanciones financieras internacionales impuestas por Occidente.
El balance de los daños en el frente marítimo se expandió más allá de los petroleros convencionales:
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Flota afectada: 36 embarcaciones hostigadas en los últimos cuatro días; 32 de ellas adscritas a la denominada “flota en la sombra” de Rusia.
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Buques auxiliares: Un remolcador de gran calado y un buque portacontenedores de carga seca registraron afectaciones estructurales de consideración.
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Zona del delta: El gobernador de la región rusa de Rostov constató que dos de los buques cisterna sufrieron incendios severos y averías mecánicas críticas tras ser embestidos en la bahía de Taganrog.
Reporte de Guerra de Moscú: En contraparte, el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa emitió un comunicado matutino donde aseguró que sus sistemas de defensa antiaérea y de guerra electrónica lograron interceptar y destruir un total de 73 drones ucranianos en las inmediaciones del mar de Azov y los perímetros de la Crimea ocupada.
Ofensiva profunda toca territorio continental ruso
La campaña de desgaste de Kiev rebasó los litorales y se adentró cientos de kilómetros en el espacio soberano de Rusia. En la demarcación de Tver, el gobernador Vitali Koroliov reportó la activación de servicios de emergencia debido al estallido e incendio de un gran depósito de almacenamiento de hidrocarburos. Paralelamente, en la provincia sureña de Stávropol, el estallido en una zona industrial de refinamiento obligó al desalojo preventivo de los núcleos urbanos colindantes.
El mandatario ucraniano, Volodímir Zelensky, confirmó que estas misiones de largo alcance fueron coordinadas por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU). Zelensky elogió el desempeño de sus ingenieros militares al recalcar que los complejos industriales alcanzados se localizan a distancias superiores a los 500 kilómetros de la línea de fuego activa, demostrando el salto tecnológico en el rango de autonomía de su arsenal no tripulado.
Crimea se declara en emergencia energética
Los efectos de la parálisis logística se manifestaron de inmediato en Crimea, zona anexada por Moscú en 2014 y que funge como el centro neurálgico para las operaciones del Kremlin en el sur y este de Ucrania. Las autoridades de ocupación impusieron el estado de emergencia civil ante el desabasto crítico de gasolinas y diésel en las estaciones de servicio.
Buscando minar permanentemente la capacidad bélica rusa, Zelensky adelantó que los comandos ucranianos extendieron con éxito sus ataques cibernéticos y de sabotaje físico hacia una terminal de crudo y una estación de rebombeo clave en Ufá, una localidad sitiada a casi 1,500 kilómetros de las fronteras ucranianas, configurando un nuevo umbral en la geografía de la guerra.
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