
19 DE MARZO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El gobierno de Rusia condenó de manera oficial el fallecimiento de Ali Larijani, quien se desempeñaba como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional en la nación persa. Durante una conferencia de prensa, el portavoz Dimitri Peskov calificó el suceso como un atentado directo contra la dirigencia de un país soberano e independiente. Larijani no solo era una figura central en la política de su país, sino que también era considerado el interlocutor de confianza más relevante para Moscú, habiéndose reunido recientemente con el presidente Vladimir Putin para estrechar lazos estratégicos.
La pérdida de este alto funcionario representa un golpe significativo para las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, ya que Rusia pierde a su principal enlace con Teherán. Peskov enfatizó que este tipo de acciones, atribuidas a los ataques aéreos de Washington y Tel Aviv, complican cualquier intento de mediación en el conflicto. Para el Kremlin, el asesinato de miembros de una dirigencia extranjera es una práctica que atenta contra las normas internacionales y solo sirve para profundizar la crisis que actualmente consume a la región del Medio Oriente.
Desmentidos sobre apoyo militar y traslados secretos
En medio de la tensión, el portavoz ruso aprovechó para negar las acusaciones que sugieren que Moscú está facilitando imágenes satelitales a su socio de Oriente para atacar activos militares estadounidenses. Peskov calificó estas versiones como mentiras que circulan en el marco de la guerra informativa actual, señalando que incluso las autoridades de Estados Unidos han admitido no tener pruebas sobre dicha colaboración. De esta forma, Rusia busca desvincularse de una participación directa en las hostilidades, aunque mantiene su postura crítica frente a la ofensiva liderada por las potencias occidentales.
Por su parte, el embajador iraní en Moscú, Kazem Jalali, desmintió los rumores sobre el supuesto traslado secreto de Mojtaba Jamenei a suelo ruso para recibir tratamiento médico tras los bombardeos. El diplomático aseguró que estas noticias forman parte de una estrategia de guerra psicológica diseñada para desmoralizar a la población. Según sus declaraciones, el liderazgo iraní permanece en su territorio junto a su pueblo, rechazando cualquier versión que hable de refugios o huidas hacia su aliado del norte en momentos de crisis nacional.





