
19 DE MARZO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La reciente detención de Ángel Aguilar en el aeropuerto Benito Juárez de México ha puesto bajo la lupa la trayectoria de uno de los criminales más peligrosos de los últimos años. Este sujeto, vinculado a una serie de asesinatos de figuras políticas y sus familiares, inició su carrera delictiva en 2012 tras el homicidio de Juan Antonio Serrano en la ciudad de Cuenca. A pesar de haber recibido una condena de 20 años de prisión, logró obtener beneficios de prelibertad en 2022 que le permitieron reintegrarse a las filas de estructuras criminales de alto impacto, facilitando su posterior huida del país hacia territorio colombiano.
El historial de Ángel Aguilar está marcado por su participación activa en la banda «Los Lobos», donde operaba bajo las órdenes de su padrastro, alias «Pipo». Las investigaciones lo señalan como una pieza clave en la logística del atentado contra el excandidato presidencial Fernando Villavicencio en agosto de 2023. Resulta alarmante para la opinión pública que un criminal con este perfil haya gozado de libertad condicional, lo que demuestra una preocupante debilidad en los filtros del sistema judicial y penitenciario, permitiéndole moverse con total impunidad por la región.
Irregularidades en el control y fuga internacional
Durante su periodo de prelibertad, el seguimiento sobre Ángel Aguilar fue calificado como deficiente por los informes policiales más recientes. Se descubrió que el sujeto engañó a las autoridades del SNAI enviando fotografías repetidas o con el rostro cubierto para justificar su supuesta presencia en el domicilio registrado. Incluso, cuando la policía realizó inspecciones físicas en su vivienda en Quito, confirmaron que no residía en el lugar. Esta falta de vigilancia efectiva permitió que el delincuente obtuviera documentos falsos en Colombia para intentar evadir la justicia internacional.
La captura fue posible gracias a un trabajo coordinado entre las policías de Ecuador, Colombia y las autoridades migratorias de México. El ministro del Interior, John Reimberg, informó que tras meses de seguimiento se logró interceptar a Ángel Aguilar antes de que pudiera internarse más en territorio mexicano. Actualmente, se espera que enfrente cargos por falsificación de documentos en Colombia antes de ser entregado a la justicia ecuatoriana, donde deberá responder por los graves delitos que se le imputan y por violar los términos de su beneficio carcelario.
Conexiones criminales y el vacío en el sistema judicial
Un punto de extrema gravedad es la relación que Ángel Aguilar mantenía con grupos transnacionales, específicamente con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Reportes de inteligencia indican que su rol era fundamental para coordinar operaciones de narcotráfico y sicariato entre Ecuador y México. A pesar de esta peligrosidad evidente, existe una contradicción inexplicable: su nombre no arroja resultados en el sistema electrónico del Consejo de la Judicatura, lo que sugiere que sus antecedentes habrían sido borrados o alterados, permitiéndole aparecer ante ciertos registros como una persona sin historial delictivo.





