
19 DE MARZO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El gobierno de los Estados Unidos ha cruzado una línea roja en sus finanzas al superar la cifra de los 39 billones de dólares en obligaciones pendientes. Este hito ocurre en un momento crítico, apenas unas semanas después de que se intensificara el conflicto armado contra Irán, lo que ha puesto una presión enorme sobre el tesoro nacional. El rápido crecimiento del endeudamiento público refleja una lucha interna entre las promesas de campaña de reducir el déficit y la realidad de una administración que busca financiar simultáneamente una guerra, una reforma fiscal y nuevas medidas de control fronterizo.
La situación actual es el resultado de años de gastos acumulados bajo diferentes administraciones, pero se ha acelerado drásticamente en los últimos meses. Para ponerlo en perspectiva, el pasivo federal alcanzó los 38 billones hace apenas cinco meses, y los 37 billones solo dos meses antes de eso. Esta velocidad de crecimiento es lo que más preocupa a los expertos financieros, quienes advierten que, de seguir este ritmo, el país llegará a la asombrosa cantidad de 40 billones de dólares antes de que se celebren las próximas elecciones de noviembre.
Impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos
El aumento desmedido de la deuda nacional no es solo un número en los libros de contabilidad, sino que tiene efectos reales en la vida diaria de los estadounidenses. Según la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO), este nivel de préstamos provoca que los créditos para comprar casas o automóviles sean mucho más costosos debido a las tasas de interés. Además, las empresas suelen bajar los salarios o dejar de invertir porque tienen menos capital disponible, lo que termina encareciendo los bienes y servicios que las personas compran todos los días.
Quienes defienden un presupuesto equilibrado señalan que el hábito de pedir prestado constantemente obliga a pagar intereses cada vez más altos, dejando una carga financiera insostenible para las futuras generaciones. Michael Peterson, de la Fundación Peter G. Peterson, ha calificado este ritmo de crecimiento como «alarmante» y asegura que no existe un plan claro para frenar esta tendencia. La falta de una estrategia para manejar el compromiso financiero del país pone en riesgo la estabilidad económica a largo plazo y obliga a tomar decisiones fiscales muy difíciles en el futuro cercano.
El costo de la guerra y la sostenibilidad fiscal
Un factor determinante en este salto de la obligación tributaria es el costo de la guerra en Irán, que ya supera los 12 mil millones de dólares según cálculos de la Casa Blanca. A pesar de los esfuerzos por recortar impuestos para estimular la economía, el gasto masivo en defensa y la herencia de los gastos por la pandemia han creado una brecha difícil de cerrar. El asesor económico Kevin Hassett admitió que no hay una fecha clara para el fin del conflicto, lo que significa que el gobierno seguirá pidiendo dinero prestado de forma acelerada para sostener sus operaciones militares en el extranjero.





