
Un innovador avance científico está transformando el estudio de la migración de la mariposa monarca: investigadores han logrado colocar diminutos nanotransmisores en cientos de ejemplares para seguir con precisión su travesía por Norteamérica. Esta tecnología, casi imperceptible por su tamaño, permite obtener datos inéditos sobre uno de los fenómenos naturales más impresionantes del continente.
Los dispositivos, conocidos como radiotransmisores, pesan apenas 60 miligramos —equivalente a un grano de arroz— y funcionan con energía solar. Fueron diseñados específicamente para no interferir con el vuelo de las mariposas, cuyo peso promedio es de medio gramo. Gracias a este desarrollo, los científicos pueden rastrear su recorrido desde Canadá y Estados Unidos hasta los santuarios de hibernación en México.
Para su colocación, especialistas utilizaron una técnica sencilla pero efectiva: aplicar pequeñas gotas de pegamento para pestañas en el tórax de los insectos, evitando daños en su estructura o comportamiento. En total, más de 400 mariposas fueron equipadas con estos dispositivos durante la primera fase del proyecto, lo que marca un hito en el monitoreo de especies migratorias.
El seguimiento se realiza mediante una red de receptores y una aplicación móvil capaz de detectar las señales emitidas por los transmisores a varios metros de distancia. Incluso ciudadanos pueden participar en el registro de avistamientos, contribuyendo a la construcción de una base de datos global que documenta el trayecto de las monarcas en tiempo real.
Los primeros resultados ya han demostrado el potencial de esta tecnología. Una de las mariposas monitoreadas logró recorrer más de 2,200 kilómetros en 43 días hasta llegar a México, proporcionando información detallada sobre su ruta, velocidad y puntos de descanso, aspectos que antes eran difíciles de precisar con métodos tradicionales.





