
El sistema financiero mexicano está viviendo una profunda transformación impulsada por neobancos y plataformas digitales que buscan ofrecer servicios más ágiles para las pequeñas y medianas empresas (PYMEs), además de explorar oportunidades vinculadas a activos digitales como las criptomonedas.
Antes de la 89 Convención Bancaria, directivos de diversos neobancos coincidieron en que la prioridad actual es crecer en número de clientes y variedad de productos, incluso cuando la rentabilidad aún se ve como una meta a mediano plazo.
Un ejemplo destacado es el banco digital Revolut, cuyo director en México, Juan Guerra, señaló que la institución buscará alcanzar número positivos en resultados hacia el cuarto año de operación, pese a que la base actual está enfocada más en expansión que en ganancias.
En el mismo sentido, Banco Plata, con tres años de operación y una licencia bancaria en mano, pretende consolidar su modelo este año, mientras que otras plataformas como Openbank —perteneciente a Santander— resaltan que los primeros años de un proyecto digital implican inversión y crecimiento antes de ver beneficios.
Aunque varios de estos neobancos muestran interés por el segmento de activos digitales, el enfoque inicial sigue siendo la digitalización de servicios para PYMEs, como apertura de cuentas, gestión de pagos y créditos, con miras a fortalecer la inclusión financiera de este sector tradicionalmente desatendido por la banca tradicional.
El impulso de estas plataformas promete un mercado financiero más competitivo y adaptado a las necesidades tecnológicas de las empresas mexicanas, pero solo el tiempo dirá qué tan rápido lograrán integrar servicios cripto sin sacrificar estabilidad ni experiencia para sus usuarios.





