
6 DE MARZO DEL 2026 – NACIONAL. Los habitantes y trabajadores del mar en el municipio de Pajapan han levantado la voz para exigir a las autoridades una pronta indemnización por derrame de hidrocarburo, debido a los graves daños económicos que enfrentan. A varios días de que apareciera una densa mancha negra en las costas, los afectados señalan que su única fuente de ingresos se ha detenido por completo. La molestia crece entre los pobladores de Tatahuicapan, Mecayapan y Coatzacoalcos, quienes ven con desesperación cómo el sustento de sus familias desaparece entre el chapopote que contamina sus redes y playas.
El enojo de la comunidad se ha intensificado ante la ausencia de la gobernadora y de explicaciones claras por parte de la Federación sobre el origen del desastre. En reuniones recientes con personal de Pemex y la Procuraduría del Medio Ambiente, los pescadores advirtieron que no permitirán la salida de los funcionarios hasta obtener una solución real. Para ellos, la compensación por vertido de crudo no es un lujo, sino una necesidad urgente para sobrevivir mientras sus herramientas de trabajo, como las redes de pesca, permanecen inservibles y llenas de material viscoso.
Impacto ambiental y parálisis económica en la costa
El alcalde de Pajapan, José Luis González, confirmó que ya se realizan recorridos para evaluar el tamaño del desastre, encontrando daños severos en manglares y la muerte de diversas especies marinas. Esta situación ha provocado que el pago de una reparación por fuga de petróleo sea la principal demanda de restauranteros y prestadores de servicios turísticos. En lugares como Jicacal y Las Barrillas, los negocios lucen vacíos porque los visitantes han dejado de llegar al ver las playas invadidas por el contaminante, afectando a cientos de familias que viven del turismo local.
A pesar de la gravedad, la Secretaría de Protección Civil estatal admitió que aún desconocen qué causó esta mancha que ya se extiende por más de 100 kilómetros de litoral. Mientras Pemex asegura que no tiene reportes de bajas de presión o fugas en sus tuberías, los ciudadanos han tenido que organizarse por su cuenta para limpiar la arena. La falta de respuestas oficiales solo aumenta la incertidumbre sobre cuándo podrán retomar sus actividades normales, haciendo más necesaria la ayuda económica por desastre petrolero para mitigar la crisis que atraviesa la región.
La sociedad civil se organiza ante la emergencia
Organizaciones como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental han reportado la presencia de chapopote en más de 10 puntos distintos de las playas veracruzanas desde inicios de marzo. Ante la lentitud de las instituciones, los propios habitantes de las comunidades costeras han comenzado a retirar manualmente los restos de hidrocarburo endurecido para intentar rescatar algo de su entorno. Esta labor voluntaria refleja la desesperación de quienes ven sus playas solitarias y sus lanchas varadas, esperando que el gobierno estatal y federal asuman su responsabilidad en la indemnización por contaminación costera.






