
Las autoridades de Estados Unidos anunciaron este jueves una acusación ampliada contra René Arzate García, alias La Rana, y su hermano Alfonso “Aquiles” Arzate García por su participación en actividades criminales ligadas al Cártel de Sinaloa, en especial como líderes de la plaza de Tijuana, Baja California, un punto crucial para el trasiego de drogas hacia suelo estadounidense.
La nueva acusación, presentada ante el Distrito Sur de California, no solo incluye delitos de narcotráfico, sino que incorpora cargos adicionales como narcoterrorismo, apoyo material a organizaciones terroristas, conspiración para distribuir múltiples drogas y lavado de dinero, lo que eleva sustancialmente la gravedad del caso en su contra.
El gobierno estadounidense ofreció recompensas de **hasta **5 millones de dólares por información que conduzca al arresto de cada uno de los hermanos, es decir, hasta 10 millones en total, una señal de la prioridad que representa para las autoridades capturarlos.
De acuerdo con la fiscalía del Distrito Sur de California, La Rana ha sido desde hace años un operador clave para la facción del Cártel de Sinaloa ligada a Ismael “El Mayo” Zambada, controlando rutas de tráfico de fentanilo, cocaína, metanfetamina y marihuana desde México hacia los Estados Unidos.
La acusación sostiene que los hermanos no solo movieron enormes cantidades de droga, sino que también habrían apoyado materialmente a una organización terrorista extranjera designada, lo que incluye conspiración criminal continua y lavado de dinero.
Según investigaciones del FBI, la DEA y otros organismos, la red criminal que lideraban estos capos utilizó violencia extrema, sicarios y control territorial durante años para mantener su dominio en Baja California y sobre la ruta fronteriza más importante hacia California.
Este movimiento legal tiene lugar en un momento de alta tensión en la lucha contra el crimen organizado, apenas días después de que fuerzas mexicanas abatieran a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del rival **Cártel Jalisco Nueva Generación, lo que podría desencadenar disputas por territorio y rutas entre organizaciones enfrentadas.
Expertos señalan que la ampliación de cargos y la etiqueta de narcoterrorismo buscan debilitar aún más a la infraestructura del Cártel de Sinaloa y enviar un mensaje claro a los líderes criminales fugitivos: su captura es una prioridad máxima.
Además de enfrentar múltiples cargos en tribunales estadounidenses, las evidencias presentadas incluyen aseguramientos de drogas, armas de asalto y presuntos vínculos con redes de lavado de dinero, reflejando cómo bandas criminales transnacionales operan de forma sofisticada y peligrosa.

