
La escalada de tensiones en Asia Occidental “no beneficia a nadie” y las diferencias deben resolverse mediante el diálogo, declaró este martes la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, al referirse a los desacuerdos entre Irán y Estados Unidos.
Durante una rueda de prensa, la vocera subrayó que Pekín sigue de cerca los acontecimientos y espera que todas las partes actúen con moderación. “Las tensiones no favorecen la estabilidad regional”, indicó, reiterando la postura tradicional china a favor de la vía diplomática.
Nueva escalada entre Washington y Teherán
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente fricción entre Washington y Teherán. A comienzos de enero, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó amenazas de intervención militar, inicialmente en medio de protestas internas en Irán. Aunque esas manifestaciones cesaron, EE.UU. mantuvo la presión, enfocando sus críticas en los programas nuclear y de misiles iraníes.
El 6 de febrero se celebró en Mascate, Omán, la primera ronda de contactos indirectos entre ambos países sobre la cuestión nuclear. Tras ese encuentro, Trump afirmó que la República Islámica “parece muy interesada en llegar a un acuerdo”. Desde Teherán, el ambiente fue descrito como “positivo”, confirmando la voluntad de mantener abierto el canal de diálogo.
Una nueva jornada de conversaciones tuvo lugar la semana pasada en Ginebra, Suiza, en un intento por avanzar hacia un entendimiento.
Advertencias cruzadas
Pese a los contactos diplomáticos, la retórica se ha endurecido. Autoridades iraníes han advertido que responderán con golpes “pesados” ante cualquier “error estratégico” de EE.UU., y han reiterado que un cese total del enriquecimiento de uranio es “absolutamente inaceptable”.
Por su parte, Trump señaló que podrían ocurrir “cosas malas” si no se alcanza un acuerdo, y fijó un plazo de entre 10 y 15 días —que calificó como el “máximo”— para lograr avances. Sin precisar detalles, aseguró que Washington obtendrá un acuerdo “de una forma u otra”, y advirtió que, de no concretarse, “será desafortunado para ellos”.
El viernes, el mandatario estadounidense indicó además que está considerando un “ataque limitado” contra Irán, lo que incrementó la preocupación internacional.





