
La ciudad de Guadalajara muestra un panorama poco común tras el cierre masivo de establecimientos en diversos sectores. Esta situación ha provocado que los negocios locales que aún permanecen operando se vean rebasados por la cantidad de personas que buscan abastecerse de productos básicos. Las calles, que normalmente lucen llenas de actividad, ahora presentan cortinas cerradas, dejando toda la carga de la demanda en unos cuantos puntos estratégicos que intentan dar servicio a miles de ciudadanos preocupados por el desabasto.
En un recorrido realizado por la zona, se pudo constatar que la falta de opciones ha concentrado a la población en lugares específicos, generando una saturación evidente. Los dueños de estos establecimientos comerciales mencionan que han tenido que redoblar esfuerzos para atender a la clientela, la cual llega desde temprano para asegurar sus compras. El fenómeno no solo afecta a los compradores, sino también a la logística de los locales, que luchan por mantener sus anaqueles llenos ante un flujo de personas que no se detiene durante todo el día.
Alta demanda en tiendas y tortillerías
Uno de los puntos con mayor actividad se localiza en Abalco, donde una tienda de abarrotes se ha convertido en el centro de atención para los vecinos de las colonias aledañas. En este lugar, las filas rodean la cuadra mientras las personas esperan pacientemente su turno para adquirir artículos de primera necesidad. Este es uno de los pocos comercios de barrio que ha logrado mantenerse en pie, convirtiéndose en un salvavidas para las familias que no pueden trasladarse a distancias mayores para realizar sus compras diarias.
Por otro lado, en el municipio de Tonalá, la situación es muy similar, especialmente en el sector de los alimentos preparados y básicos. Una tortillería de la zona registra filas que se extienden por varios metros, ya que la mayoría de los locales similares han decidido suspender sus actividades temporalmente. Los ciudadanos reportan que el tiempo de espera ha aumentado de manera considerable, pero prefieren hacer la fila en estos puntos de venta autorizados antes que quedarse sin el alimento principal de la dieta mexicana.
Impacto en la rutina de los ciudadanos
La escasez de opciones abiertas ha obligado a los habitantes de Guadalajara y sus alrededores a cambiar por completo su rutina diaria de consumo. Muchos han tenido que caminar varias cuadras adicionales para encontrar estos locales abiertos, enfrentándose a precios ligeramente variados o a limitaciones en la cantidad de productos que pueden adquirir. La incertidumbre sobre cuándo volverán a operar los demás negocios mantiene a la gente en un estado de alerta, priorizando siempre la compra de comida y artículos de limpieza.






