
El nuevo Il-114-300, un avión turbohélice ensamblado con piezas 100 % rusas, completó con éxito pruebas en condiciones de frío extremo en la república de Sajá (Yakutia). Así lo informó la Corporación Aeronáutica Unida (OAK), destacando que la aeronave está diseñada para operar en regiones con climas severos.
El modelo fue sometido a temperaturas de hasta 45 grados bajo cero. Durante este proceso, especialistas de Ilyushin evaluaron el desempeño de los sistemas clave del avión, incluyendo motores, tren de aterrizaje y sistemas de deshielo.
Il-114-300 prueba su resistencia en Yakutia
El Il-114-300 permaneció estacionado durante un tiempo prolongado bajo frío extremo antes de realizar vuelos de prueba desde el aeropuerto de Yakutsk. Los expertos verificaron el arranque de los motores UEC TV7-117ST-01 y el correcto funcionamiento de la aviónica, la iluminación exterior y los equipos de cabina.
También se evaluaron el sistema de control de vuelo, la hélice y el mecanismo de embanderamiento de las palas en bajas temperaturas. Estas pruebas son clave para certificar que la aeronave puede operar de manera segura en el norte de Rusia y otras zonas con clima adverso.
Como parte del programa, el avión realizó un vuelo de demostración hacia el aeropuerto de Magan, donde despegó y aterrizó en una pista cubierta de nieve y sin pavimentar. Esto confirmó su capacidad para operar en aeropuertos remotos y con infraestructura limitada.
Il-114-300 busca reemplazar modelos extranjeros
El objetivo principal del Il-114-300 es convertirse en la base de la aviación regional rusa. Está llamado a sustituir al veterano Antonov An-24, así como a modelos extranjeros de características similares como el ATR 72 y el Bombardier Dash 8.
El proceso principal de certificación concluyó el año pasado, lo que abre la puerta a su producción en serie y a su incorporación progresiva en aerolíneas regionales. La apuesta forma parte de la estrategia rusa para reducir la dependencia de componentes y tecnología extranjera en el sector aeronáutico.






