
El secretario de Estado de EE.UU. y China defendió la importancia de mantener el diálogo entre ambas potencias, pese a la prolongada guerra comercial que ha marcado la relación bilateral en los últimos años. Durante una rueda de prensa, aseguró que romper la comunicación no es una opción viable debido al peso político y económico de ambos países.
Marco Rubio explicó que China cuenta con más de mil millones de habitantes, es la segunda economía más grande del mundo y posee armas nucleares. Por ello, insistió en que sería “una locura” que EE.UU. y China no tuvieran relaciones ni interactuaran entre sí, subrayando que el diálogo es clave incluso en medio de desacuerdos.
EE.UU. y China buscan gestionar sus diferencias
El funcionario reconoció que existen diferencias profundas entre Washington y Pekín, pero señaló que deben ser gestionadas con franqueza. Indicó que ambos gobiernos han sostenido conversaciones claras y repetidas sobre temas comerciales y estratégicos, con el objetivo de evitar una escalada mayor en la tensión bilateral.
Rubio recordó que el presidente Donald Trump se reunió con su homólogo Xi Jinping en octubre pasado en Busán, durante la cumbre del APEC. En ese encuentro, ambas partes lograron entendimientos en materia comercial que derivaron en ajustes arancelarios.
Tras la reunión, Estados Unidos redujo del 20 % al 10 % ciertos aranceles aplicados a productos chinos relacionados con el conflicto por el fentanilo. Por su parte, China anunció la cancelación de algunos gravámenes y la suspensión temporal de otros impuestos recíprocos. Estos movimientos fueron interpretados como señales de distensión dentro del complejo escenario entre EE.UU. y China.
Las declaraciones del secretario se realizaron en Budapest, durante una comparecencia conjunta con el primer ministro húngaro Viktor Orbán. Además, Rubio confirmó que Trump tiene previsto realizar una visita oficial a China en abril, lo que podría marcar un nuevo capítulo en la relación bilateral.






