
La violencia en México volvió a reflejarse en Sinaloa, donde familiares y amigos dieron el último adiós a Ignacio Salazar, uno de los mineros que había sido reportado como desaparecido en el municipio de Concordia. La despedida se realizó luego de que autoridades confirmaran la identificación de sus restos, encontrados en una fosa clandestina cercana al lugar donde fue privado de la libertad junto a otros nueve trabajadores.
De acuerdo con la información difundida, Ignacio Salazar fue secuestrado junto a sus compañeros en una zona minera de Concordia. Semanas después, tras operativos de búsqueda y trabajos forenses, autoridades mexicanas lograron ubicar restos humanos en un predio de la región. Posteriormente, pruebas periciales confirmaron su identidad, lo que permitió a la familia realizar los servicios funerarios.
Este caso se suma a los hechos que mantienen a Sinaloa como uno de los estados con mayores retos en materia de seguridad. La violencia en México ha impactado especialmente a trabajadores en zonas rurales y sectores productivos, donde grupos delictivos disputan territorios y actividades económicas, incluida la minería.
Dolor e incertidumbre por los demás desaparecidos
Durante el funeral, familiares y amigos recordaron a Ignacio como un trabajador dedicado y padre de familia. En medio del dolor, también exigieron justicia y que continúen las investigaciones para localizar a los otros mineros que desaparecieron el mismo día y cuyo paradero aún no ha sido confirmado oficialmente.

Autoridades informaron que las indagatorias siguen abiertas y que se mantienen operativos en la zona. Sin embargo, organizaciones civiles señalan que la violencia en México ha provocado un aumento en el número de fosas clandestinas en distintas regiones del país, lo que refleja la gravedad del problema de desapariciones.






