
12 de Febrero del 2026.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sorprendió al mundo político al anunciar que ha recibido una invitación formal para viajar a territorio norteamericano. Durante una entrevista con una importante cadena de noticias, la mandataria explicó que actualmente está analizando cuál sería el mejor momento para concretar esta visita oficial a los Estados Unidos. Según sus declaraciones, este paso representa un cambio significativo en las relaciones diplomáticas entre ambos países, las cuales han estado marcadas por fuertes tensiones en los últimos años.
Rodríguez aclaró que el viaje no ocurrirá de inmediato, sino que se llevará a cabo una vez que se logre restablecer plenamente la cooperación bilateral. La intención es que esta visita oficial a los Estados Unidos sirva para consolidar los avances logrados en las recientes mesas de diálogo. La presidenta encargada enfatizó que su gestión busca superar las diferencias históricas mediante la madurez política, utilizando canales diplomáticos que permitan a ambas naciones avanzar hacia un futuro de beneficio mutuo y estabilidad regional.
Cooperación energética y diplomacia de alto nivel
Este anuncio se produce apenas un día después de una reunión clave en el Palacio de Miraflores con el secretario de Energía estadounidense, Christopher Wright. En dicho encuentro se discutió una agenda enfocada en crear una asociación productiva a largo plazo que beneficie a los sectores energéticos de ambos países. Se espera que la futura visita oficial a los Estados Unidos sea el punto culminante de estas negociaciones, abriendo la puerta a que más funcionarios de alto rango viajen entre Caracas y Washington para normalizar sus funciones.
Por su parte, el secretario Wright aseguró que el gobierno de Donald Trump tiene un interés genuino en transformar por completo la relación con Venezuela. El funcionario destacó que este acercamiento es una prioridad para la Casa Blanca, buscando dejar atrás los conflictos del pasado. De concretarse la visita oficial a los Estados Unidos, se marcaría un hito en la política exterior del siglo XXI, demostrando que el diálogo energético puede ser el puente necesario para resolver discrepancias que parecían imposibles de solucionar hace apenas unos meses.






