
12 de Febrero del 2026.- Un inesperado incidente ocurrió este miércoles en aguas cercanas a Sudamérica cuando dos embarcaciones militares estadounidenses colisionaron. El choque se produjo durante una delicada maniobra de transferencia de suministros en pleno mar, involucrando al destructor USS Truxtun y al buque de apoyo logístico USNS Supply. Según fuentes oficiales, este tipo de accidentes de la Armada de EE.UU. son poco comunes durante las rutinas de reabastecimiento, pero el riesgo siempre está presente debido a la cercanía física necesaria entre las naves para mover carga y combustible mientras navegan.
Afortunadamente, el portavoz del Mando Sur, el coronel Emmanuel Ortiz, confirmó que las consecuencias humanas no fueron graves, reportando únicamente dos tripulantes con heridas leves que ya se encuentran en condición estable. A pesar del fuerte impacto, las autoridades aseguraron que las estructuras de las naves no sufrieron daños que comprometan su flotabilidad. Por ello, tras evaluar los accidentes de la Armada de EE.UU. en la zona, se determinó que ambos buques pueden continuar con sus rutas asignadas de manera segura, sin necesidad de ser remolcados a puerto.
El contexto del despliegue militar en la región
Este suceso ocurre en medio del mayor despliegue de fuerzas navales y aéreas que Washington ha mantenido en el Caribe y el Pacífico en las últimas décadas. Aunque inicialmente se justificó esta presencia como una medida para combatir el tráfico de drogas, la situación ha escalado hacia un control más rígido de las rutas marítimas. Los accidentes de la Armada de EE.UU. en este escenario de alta tensión generan preocupación, especialmente porque la vigilancia se ha intensificado tras las recientes acciones militares y políticas directas contra el gobierno de Venezuela.
La tensión en la zona es evidente, ya que las fuerzas estadounidenses han realizado bombardeos contra embarcaciones sospechosas, dejando un saldo de más de 120 fallecidos en meses recientes. Además, la incautación de buques petroleros vinculados a Venezuela ha puesto a las tripulaciones en una situación de alerta constante. En este ambiente de presión, la posibilidad de que ocurran nuevos accidentes de la Armada de EE.UU. aumenta debido a la fatiga de las tropas y a la complejidad de mantener tantas unidades operando simultáneamente en aguas en disputa.
El control del petróleo y la postura de Caracas
El trasfondo de este despliegue tiene un fuerte componente económico, pues el gobierno de Donald Trump ha manifestado su intención de controlar la industria petrolera venezolana de forma indefinida. Washington sostiene que solo ellos pueden autorizar las ventas de crudo del país sudamericano, lo que ha generado un bloqueo casi total por vía marítima. Esta política agresiva es la que mantiene a naves como las que sufrieron estos accidentes de la Armada de EE.UU. patrullando constantemente las costas, buscando impedir el flujo de recursos hacia el exterior.






