
11 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El Parlamento Europeo ha dado un paso decisivo este martes al votar a favor de nuevas normativas que transformarán la gestión de las fronteras en el continente. Estas medidas permitirán a los países miembros rechazar de forma más directa las solicitudes de asilo y proceder con la expulsión de personas hacia naciones consideradas seguras. Esta decisión ratifica lo acordado en Bruselas a finales del año pasado, estableciendo un marco legal que busca reducir la presión sobre los sistemas de acogida de las 27 naciones que integran el bloque.
Las nuevas reglas, que se espera entren en vigor en el mes de junio, no solo afectan a quienes provienen directamente de países designados como seguros, sino también a aquellos que simplemente transitaron por ellos. Esto significa que si un migrante pasó por un tercer país que la Unión Europea considera estable, podrá ser enviado de vuelta a ese lugar bajo el argumento de que pudo solicitar protección allí. La votación contó con un amplio respaldo de sectores de centro-derecha y extrema derecha, logrando una mayoría clara frente a los votos en contra.
El concepto de países seguros y la lista de naciones
Dentro de las nuevas directrices, se ha establecido una lista específica de lugares que serán catalogados como «países de origen seguros». Entre ellos figuran naciones como Bangladesh, Colombia, Egipto, India, Marruecos, Túnez y Kosovo. Según los defensores de esta estrategia de control fronterizo, esta clasificación permitirá que las solicitudes que no tengan una base sólida sean descartadas con mayor rapidez. El objetivo principal es evitar que los solicitantes pasen años en un limbo legal mientras se resuelven trámites que, desde el inicio, podrían considerarse infundados.

Sin embargo, esta regulación de fronteras europeas ha generado una fuerte división en el Parlamento. Mientras algunos legisladores aseguran que es una pieza clave para un sistema funcional, otros denuncian que se está ignorando la realidad de los derechos humanos en varios de los países de la lista. Algunos opositores señalan que naciones que hoy se consideran estables han sido condenadas previamente por el mismo Parlamento debido al deterioro de su democracia y estado de derecho, lo que pone en duda la seguridad real para los retornados.
Críticas por posibles riesgos y centros de retorno
Grupos internacionales de derechos humanos han comparado estas acciones con políticas aplicadas anteriormente en Estados Unidos. Advierten que las nuevas reglas podrían obligar a las personas a ir a países donde no tienen ninguna conexión, no hablan el idioma y enfrentan riesgos de explotación. La implementación de esta gestión de flujos migratorios incluye también la creación de los llamados «centros de retorno», espacios diseñados específicamente para concentrar a las personas cuyas solicitudes han sido rechazadas antes de su expulsión definitiva.
La preocupación de los defensores de migrantes es que obtener asilo en Europa se vuelva una tarea prácticamente imposible bajo estas condiciones. Se argumenta que el enfoque en el incremento de las deportaciones prioriza el control político sobre la protección de personas vulnerables que huyen de situaciones difíciles. A pesar de estas advertencias, la Comisión Europea sigue adelante con este pacto, convencida de que es la única vía para aliviar la carga de los estados miembros y mantener un orden migratorio creíble y eficiente.






