
11 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha puesto la mirada nuevamente sobre Alex Saab, un empresario muy cercano a Nicolás Maduro, según reportes recientes. Esta situación ocurre menos de tres años después de que recibiera un indulto por parte de la administración anterior de Joe Biden. La nueva investigación de las autoridades norteamericanas busca profundizar en las acusaciones contra el liderazgo venezolano, en un momento donde la situación política del país sudamericano ha dado un giro drástico tras el reciente cambio de mando apoyado por Washington.
Durante varios meses, los fiscales federales han estado revisando el papel que jugó este personaje en una supuesta red de sobornos. La investigación se centra en contratos del gobierno para la importación de alimentos, un negocio que permitió al empresario acumular una gran riqueza. Según exfuncionarios que conocen el caso, el hombre de confianza de Maduro está bajo la lupa debido a irregularidades en la gestión de recursos públicos destinados a programas sociales, lo que podría generar nuevas pruebas en los tribunales estadounidenses.
El programa CLAP y los contratos bajo sospecha
El centro de este nuevo proceso legal está relacionado con el programa CLAP, creado para repartir alimentos básicos como arroz y harina a las familias más necesitadas de Venezuela. Las autoridades sospechan que el colaborador cercano del chavismo y su socio de años, Álvaro Pulido, utilizaron este sistema para beneficio personal mediante esquemas de corrupción. Esta red habría operado mientras el país sufría una inflación descontrolada, aprovechándose de la necesidad de la población para obtener contratos millonarios con el Estado.
La acusación actual, que se maneja desde una corte en Miami, es una extensión de un caso presentado originalmente en el año 2021. Los investigadores creen que el aliado estratégico del anterior gobierno participó activamente en el desvío de fondos que debían comprar productos de primera necesidad. Con la caída del gobierno anterior el mes pasado, el empresario ha perdido la protección política de la que gozaba, facilitando que el Departamento de Justicia retome con fuerza los expedientes que habían quedado pausados tras su liberación.
La estrategia de Trump y el futuro del empresario
El renovado interés por capturar al socio comercial de Maduro ocurre justo cuando la administración de Donald Trump intenta estabilizar las relaciones con Venezuela, un país con enormes reservas de petróleo. Estados Unidos busca asegurar que los responsables de actos de corrupción rindan cuentas ante la ley internacional, especialmente ahora que hay un nuevo gobierno en la nación sudamericana. Esta investigación no solo afecta al empresario, sino que sirve como una herramienta de presión para esclarecer otros delitos cometidos durante la gestión pasada.
A pesar de haber nacido en Colombia, este hombre de 54 años se convirtió en una pieza clave dentro del engranaje financiero de Venezuela durante más de una década. Ahora, al ser señalado nuevamente como el operador financiero de confianza, su futuro legal parece complicarse de manera definitiva. La información obtenida por agencias de noticias internacionales sugiere que el Departamento de Justicia cuenta con nuevos testimonios y pruebas que podrían llevar este caso a una etapa mucho más crítica que las anteriores, poniendo en jaque su libertad una vez más.






