
10 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, expresó este lunes una profunda decepción ante las recientes decisiones tomadas por el gobierno de Donald Trump. Según el funcionario, Washington ha modificado lo que inicialmente se pactó en Anchorage, alejándose de la propuesta original que el Kremlin consideraba una base sólida para el diálogo. Esta falta de cumplimiento ha generado tensiones, ya que Moscú esperaba un cambio de rumbo más drástico tras la salida de Joe Biden del poder.
A pesar de las promesas de campaña sobre finalizar el conflicto en Ucrania, la actual administración estadounidense no ha retirado las medidas económicas punitivas contra el país euroasiático. Lavrov señaló que, aunque se habló de abrir nuevas perspectivas para la inversión y la cooperación bilateral, las sanciones impuestas durante el mandato anterior siguen vigentes. Esto impide que los pactos de Anchorage se conviertan en una realidad tangible para la economía de ambas naciones involucradas.
El retroceso en la cooperación bilateral
La diplomacia rusa insiste en que el plan inicial de 28 puntos, discutido previamente, fue reducido unilateralmente por Estados Unidos a solo 20 puntos tras negociaciones externas. Esta modificación ha dejado a Rusia en una posición de incertidumbre, ya que estaban preparados para avanzar en una agenda común que ahora parece estancada. Para Lavrov, resulta contradictorio que se busque la paz mientras se mantienen las barreras artificiales que bloquean cualquier intento de acercamiento comercial genuino.

Por otro lado, el Kremlin mantiene una postura firme respecto a la seguridad en la región y la posible intervención de fuerzas extranjeras. Lavrov afirmó estar convencido de que Estados Unidos no respaldará la propuesta de enviar tropas europeas a territorio ucraniano, una idea impulsada principalmente por naciones como Gran Bretaña y Francia. Esta negativa de Washington es vista por Rusia como un punto clave, aunque no compensa el incumplimiento de los tratados de Alaska en otros rubros.
La incertidumbre sobre el futuro diplomático
Dmitri Peskov, vocero del Kremlin, reforzó esta postura al mencionar que los entendimientos alcanzados en territorio estadounidense son fundamentales para cualquier solución definitiva. Aunque evitó dar detalles técnicos sobre el contenido exacto de lo acordado, subrayó que estos puntos podrían impulsar significativamente el proceso de paz. Sin embargo, la falta de claridad por parte de la Casa Blanca sobre el compromiso de Alaska sigue siendo el principal obstáculo para un avance diplomático real.
Finalmente, la relación entre Vladimir Putin y Donald Trump, que parecía haber tomado un buen camino tras su reunión en el estado norteño, se encuentra en un punto de pausa forzada. La administración rusa esperaba que la retórica de Trump se tradujera en acciones inmediatas para desmantelar el aparato de sanciones de la era Biden. Al no suceder esto, el panorama para una futura colaboración económica ruso-estadounidense se torna oscuro y lleno de desconfianza por el incumplimiento de la negociación en Alaska.
El factor del Ártico y la logística global
Alaska representa el punto geográfico de mayor proximidad entre ambas potencias y es el eje central de la disputa por las rutas comerciales del Ártico. El incumplimiento de los acuerdos afecta no solo la paz en Ucrania, sino también la gestión conjunta de los recursos naturales y las vías marítimas que se están abriendo debido al deshielo, un tema que Rusia considera de seguridad nacional y que Washington parece estar utilizando como moneda de cambio.






