
9 de Febrero del 2026.- El Departamento de Guerra de los Estados Unidos informó este lunes sobre una exitosa operación militar a larga distancia para detener al buque Aquila II. Según el reporte oficial, esta embarcación fue detectada violando las estrictas normas de navegación impuestas por la administración de Washington en la zona del Caribe. La acción representa un esfuerzo logístico considerable, ya que las fuerzas norteamericanas tuvieron que realizar un seguimiento constante del navío a través de miles de kilómetros de océano abierto.
La persecución comenzó cuando el barco decidió ignorar las advertencias y huyó de la zona de vigilancia inicial tras ser identificado como un infractor. El Gobierno estadounidense señaló que el Aquila II operaba desafiando directamente la cuarentena de buques sancionados que fue establecida recientemente por el presidente Donald Trump. Este incidente demuestra la determinación de las autoridades para hacer cumplir sus medidas de presión, sin importar qué tan lejos intenten escapar los navíos involucrados.
Motivos de la captura del buque petrolero
El trasfondo de esta operación tiene sus raíces en las sanciones aplicadas a las rutas comerciales vinculadas con Venezuela desde finales del año pasado. De acuerdo con el comunicado castrense, el barco intentó evadir el cerco establecido en el Caribe, pero fue rastreado por tecnología de punta desde su salida hasta su ubicación actual. El Departamento de Guerra enfatizó que no permitirán que embarcaciones bajo castigo internacional operen con libertad, especialmente si han sido señaladas previamente por el país norteamericano.
Desde mediados de diciembre, se ha implementado un bloqueo que las autoridades describen como «total y completo», afectando el flujo de crudo en la región. Con esta nueva detención de la embarcación petrolera, ya se contabilizan al menos siete incautaciones de gran escala en apenas un par de meses. Esta estrategia busca cerrar cualquier brecha logística que permita la entrada o salida de recursos energéticos sin la aprobación de los organismos reguladores que vigilan el cumplimiento de las sanciones.
Consecuencias de la incautación del navío petrolero
El comunicado oficial resalta que el rastreo del Aquila II fue una tarea prioritaria para la cartera de defensa, debido a la importancia de mantener el control sobre los movimientos marítimos sancionados. Al ser interceptado en el océano Índico, queda claro que la vigilancia no se limita únicamente a las aguas cercanas al continente americano. La operación subraya la capacidad de las fuerzas navales para proyectar su poder y asegurar que las órdenes presidenciales se respeten de manera global y efectiva.






