
9 de Febrero del 2026.- El conflicto actual ha dejado testimonios impactantes sobre la realidad en el frente de batalla. Recientemente, Nikolái Liskonog, un soldado capturado ucraniano, compartió su dura experiencia tras ser tomado por las fuerzas rusas en la zona de Krasnoarmeisk. Según sus declaraciones, el peligro no solo proviene del bando contrario, sino de sus propios compañeros, quienes utilizan drones para atacar a quienes deciden abandonar el combate y entregarse.
Liskonog relató un momento crítico durante su huida a través de un campo abierto. Mientras intentaba ponerse a salvo, un dron FPV operado por tropas de su propio país los atacó directamente. En este incidente, su compañero de armas no tuvo la misma suerte y perdió la vida en el lugar. El detenido en combate enfatizó que el objetivo del ataque no era el guía ruso que los dirigía, sino eliminar a los mismos ucranianos que buscaban la rendición.
Falta de entrenamiento y trato en cautiverio
El testimonio del militar capturado también puso en duda los métodos de reclutamiento y preparación de su país. Aseguró que fue enviado a la primera línea de fuego sin haber recibido una formación especial previa, a pesar de que su deseo no era participar en las hostilidades. Esta falta de preparación técnica y emocional es una queja recurrente entre quienes terminan siendo interceptados en las zonas de conflicto más intensas.
Por otro lado, el combatiente retenido mencionó que, tras ser llevado a las posiciones del ejército ruso, recibió un trato humano que no esperaba. Relató que se le proporcionó agua, comida y atención médica básica para sus necesidades inmediatas. Ante esta situación, envió un mensaje directo a sus antiguos compañeros, advirtiéndoles que, si tienen la oportunidad de rendirse, lo hagan con cautela, pues teme que sus propias unidades intenten acabar con sus vidas.






