
La Fiscalía General del Estado de Quintana Roo informó que un hombre y una mujer han sido procesados legalmente tras ser acusados de participar en actividades ilícitas relacionadas con la explotación de mujeres. Los detenidos, identificados como Guillermo “N” y Raquel Rubí “N”, enfrentan cargos directos por su presunta relación en hechos que la ley marca como explotación sexual mediante prostitución ajena. Este importante resultado judicial es parte de las acciones que las autoridades realizan para desmantelar redes que operan bajo fachadas de negocios nocturnos en el municipio, buscando proteger la integridad de quienes son víctimas de estas prácticas.
El arresto de los ahora imputados se logró gracias a una orden de cateo ejecutada en un bar ubicado en la avenida Bonampak, dentro de la Supermanzana 75. Durante la intervención, los agentes lograron ubicar a cinco mujeres que estaban siendo explotadas, de las cuales cuatro son mexicanas y una de nacionalidad guatemalteca. Este golpe al delito de trata con fines de lucro sexual permitió rescatar a las víctimas y asegurar el inmueble para continuar con las investigaciones. La Fiscalía presentó pruebas contundentes que demuestran cómo operaba el establecimiento para beneficiarse económicamente de las mujeres que allí laboraban bajo engaños.
Roles de los imputados y modo de operación
De acuerdo con las primeras investigaciones, Guillermo “N” desempeñaba el papel de encargado del establecimiento, siendo el responsable de atraer a las mujeres con falsas promesas de empleo. Una vez en el lugar, él les indicaba que sus labores consistirían en ser meseras, ficheras y brindar servicios sexuales a los clientes. Esta forma de captación para comercio sexual forzado incluía un sistema de cobros donde cada copa tenía un precio de 200 pesos, lo cual permitía al cliente realizar tocamientos físicos, mientras que por servicios más íntimos se exigía la cantidad de 2 mil pesos, dinero que era administrado por los responsables del sitio.
Por otro lado, la investigación señala que Raquel Rubí “N” cumplía con la función de cajera, encargándose de recibir y registrar todos los pagos generados por la actividad de las víctimas. Al participar en la gestión financiera del negocio, su rol fue clave para configurar la participación en la trata de blancas y explotación de mujeres. La coordinación entre el encargado y la cajera permitía que el negocio funcionara como un punto de explotación sistemática, donde las víctimas carecían de libertad y eran obligadas a cumplir con las cuotas establecidas por los ahora detenidos en el municipio de Benito Juárez.
Medidas cautelares y proceso judicial
Tras analizar los datos de prueba aportados por la Fiscalía Especializada, el Juez de Control decidió dictar el auto de vinculación a proceso para ambos señalados. Debido a la gravedad de los hechos, se les impuso la medida cautelar de prisión preventiva, por lo que deberán permanecer en el centro de retención durante el tiempo que dure el juicio en su contra. Este proceso por explotación humana en modalidad de prostitución busca no solo castigar a los responsables, sino también garantizar que las víctimas reciban el acompañamiento psicológico y legal necesario para superar la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban.







