
6 de Febrero del 2026.- El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, anunció un cambio profundo en la estrategia de seguridad internacional de su país. Durante una jornada clave en Ginebra, el funcionario afirmó que el modelo que solo involucraba a Washington y Moscú ha quedado atrás. Para el gobierno estadounidense, la estabilidad del planeta ya no depende de dos actores, sino que requiere que otras potencias asuman su parte de responsabilidad. Rubio dejó claro que la era de los pactos cerrados ha terminado para dar paso a una visión más amplia y global.
Este giro diplomático responde a la necesidad de enfrentar los desafíos militares del siglo veintiuno de manera realista. Según el jefe de la diplomacia, no se pueden firmar documentos que ignoren el crecimiento de arsenales en otras regiones. Por ello, el monitoreo de armamento estratégico debe ser ahora un esfuerzo multilateral. La administración actual busca que los compromisos sean verificables y que ninguna nación aproveche los tratados para sacar ventaja mientras otros cumplen con las reglas establecidas.
El papel fundamental de las potencias asiáticas
Un punto central en el discurso de Rubio fue la mención directa a China como una pieza clave en la seguridad futura. El secretario sostuvo que el gigante asiático tiene la obligación de contribuir a la paz mundial participando activamente en las mesas de diálogo. Para Washington, un seguimiento de fuerzas nucleares que no tome en cuenta a Pekín carece de sentido en el contexto actual. La idea es evitar que países que no estaban en los acuerdos anteriores sigan expandiendo su poderío sin ningún tipo de restricción internacional.
Además, se advirtió que Estados Unidos no se quedará mirando mientras otras naciones aumentan sus capacidades destructivas. Rubio enfatizó que cualquier futura negociación se hará desde una posición de fuerza, asegurando que su país mantendrá una defensa moderna y creíble. El objetivo final es lograr una supervisión de equipos bélicos que sea justa para todos. Aunque el deseo del presidente es reducir la cantidad de armas en el mundo, primero deben asegurarse de que el proceso no ponga en riesgo la seguridad nacional.
La postura de Rusia ante el fin del tratado
Por su parte, el presidente Donald Trump calificó al antiguo pacto Nuevo START como un acuerdo mal negociado y frecuentemente violado. En lugar de extender un documento que considera deficiente, ha propuesto que expertos trabajen en un tratado totalmente nuevo y mejorado. Esta visión busca crear un marco legal que pueda durar muchos años y que sea más estricto con los cumplimientos. Para la Casa Blanca, la regulación de arsenales atómicos debe ser modernizada para que realmente sirva como una herramienta de protección y no solo como una formalidad.






