
6 de Febrero del 2026.- El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha manifestado una postura firme tras la reciente expiración del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III) con la Federación Rusa. Según el funcionario, el gobierno estadounidense no tiene intenciones de ceder en sus estándares de seguridad solo por mantener acuerdos diplomáticos que no se cumplen en la práctica. Rubio enfatizó que, a partir de ahora, cualquier conversación se llevará a cabo desde una posición de poder, asegurando que los intereses nacionales de su país no serán sacrificados ni se ignorarán los incumplimientos de otras potencias en el futuro.
Para la administración de Donald Trump, la seguridad global ya no puede depender exclusivamente de un diálogo entre Washington y Moscú, calificando el pacto anterior como un acuerdo mal negociado. El secretario de Estado señaló que es momento de que otras naciones asuman su responsabilidad en la estabilidad mundial, apuntando directamente a China como un actor que debe integrarse a estas conversaciones. La idea es transitar hacia un manejo de armas estratégicas que sea multilateral y que refleje la realidad del poder militar actual en el mundo, evitando compromisos que solo existan en el papel.
La búsqueda de una disuasión nuclear modernizada
Como parte de esta nueva estrategia, Estados Unidos ha prometido mantener y actualizar su capacidad de respuesta para garantizar que su fuerza sea creíble ante cualquier amenaza externa. Rubio advirtió que ni Rusia ni China deben esperar que Washington se mantenga inactivo mientras ellos expanden sus arsenales o eluden sus compromisos internacionales. El objetivo es lograr una regulación de arsenales nucleares que sea robusta y que permita avanzar hacia el deseo del presidente de reducir la cantidad de armas peligrosas en el planeta, aunque reconocen que este proceso será largo y complejo.
El presidente Donald Trump ha sugerido que, en lugar de intentar rescatar un tratado que considera obsoleto y violado por la contraparte, los expertos deben enfocarse en redactar un documento totalmente nuevo. Este futuro tratado debería ser más moderno y capaz de perdurar en el tiempo, corrigiendo las fallas de diseño que, según el mandatario, perjudicaron a Estados Unidos en el pasado. Esta visión busca que el ordenamiento del poder atómico sea mucho más estricto y que incluya mecanismos de verificación que realmente funcionen para todas las partes involucradas.
La respuesta de Rusia ante el nuevo escenario
Por su parte, el canciller ruso Serguéi Lavrov declaró que su país está preparado para enfrentar cualquier situación que surja tras la caída del tratado. Aunque Moscú afirma preferir el diálogo, también ha dejado claro que, al no existir ya obligaciones vigentes, tienen total libertad para elegir sus próximos pasos militares. La Cancillería rusa subrayó que las partes ya no están atadas a las limitaciones de ojivas y lanzadores que establecía el acuerdo firmado originalmente en 2010, lo que genera una incertidumbre significativa sobre el futuro de la seguridad en Europa y Asia.






