
5 FEBRERO 2026-NACIONAL- La compositora mexicana Gabriela Ortiz describió que su proceso creativo nace de momentos cotidianos como caminar o despertar de un sueño, espacios en los que, asegura, entra en un estado cercano a la meditación donde surgen ideas musicales. Esa forma de creación la llevó a obtener tres premios en la edición número 68 de los Grammy, dos por su álbum Yanga y uno más por su pieza Dzonot.
Los galardones obtenidos por Gabriela Ortiz corresponden a Mejor Compendio de Música Clásica, Mejor Interpretación Coral y Mejor Composición Clásica Contemporánea. Este logro fue posible también gracias a la participación de la Filarmónica de Los Ángeles bajo la dirección de Gustavo Dudamel.

Durante su intervención, Gabriela Ortiz explicó que el silencio es parte esencial de su trabajo, al considerarlo la conciencia del sonido y el espacio donde puede construir sus composiciones. Señaló que la música funciona como una forma de comunicación humana y que la experiencia de vida, incluso en sus aspectos más complejos, alimenta el proceso creativo.
La obra Yanga surgió a partir del interés por la historia de Gaspar Yanga, figura asociada a la libertad de personas esclavizadas en el siglo XVI. Gabriela Ortiz encontró en ese relato un punto de encuentro entre las raíces afromexicana, indígena y europea, lo que derivó en una propuesta musical que integró instrumentos de origen africano dentro de una estructura contemporánea.






