
6 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia clara sobre el futuro de la base estratégica ubicada en la isla Diego García, en el océano Índico. Durante una charla con el primer ministro británico, Keir Starmer, el mandatario subrayó que su país no dudará en proteger sus intereses en esta zona clave. Trump explicó que Washington se reserva el derecho de aumentar su fuerza operativa si el contrato de arrendamiento con el Reino Unido se ve interrumpido o si surgen amenazas externas que pongan en peligro sus actividades en la región.
A través de sus redes sociales, el presidente detalló que esta instalación es fundamental para la seguridad nacional de su país debido a su ubicación geográfica privilegiada. Para Trump, cualquier intento de frenar las operaciones en la isla será respondido con firmeza, asegurando que está listo para reforzar la actividad militar en el lugar si fuera necesario. El mensaje busca dejar claro que Estados Unidos no abandonará una posición que considera vital para el control y la vigilancia de las rutas marítimas internacionales en el Índico.
La importancia estratégica de las bases en el extranjero
En sus declaraciones, el mandatario resaltó que el éxito de las operaciones de defensa durante el último año se debe en gran medida a la ubicación de sus centros de mando. Según sus palabras, contar con una sólida presencia militar en puntos estratégicos permite que el equipo moderno y los combatientes actúen con mayor eficacia. Por esta razón, la isla de Diego García no es vista solo como un terreno alquilado, sino como una plataforma de operaciones esencial que permite a las fuerzas armadas proyectar su poder de manera global y rápida.
Trump también fue muy directo al rechazar cualquier crítica o traba que pueda afectar el funcionamiento de la base, mencionando que no permitirá que «disparates ambientales» se interpongan en el camino. Para el gobierno estadounidense, la prioridad absoluta es mantener la operatividad de sus fuerzas sin distracciones legales o de otro tipo. Al reforzar la presencia de soldados y tecnología en la isla, el presidente busca garantizar que ninguna «falsa afirmación» logre socavar la autoridad que Estados Unidos ejerce desde ese punto del océano.
Diálogo con el Reino Unido y soberanía operativa
La conversación con el primer ministro Keir Starmer fue descrita como muy productiva, centrándose en el acuerdo de arrendamiento que permite el uso de la isla. Aunque el territorio pertenece formalmente a Mauricio, es administrado por los británicos, lo que crea un escenario diplomático complejo que Trump prefiere manejar con autoridad. La intención del presidente es asegurar que, sin importar los cambios políticos, la fuerza militar estadounidense en Diego García permanezca intacta y lista para cualquier emergencia que surja en el futuro cercano.
Finalmente, el líder estadounidense recordó que cuentan con las fuerzas armadas más poderosas del mundo, lo cual respalda su postura de no ceder ante presiones externas. La estabilidad de la base en Diego García es vista como un pilar que no puede ser negociado, especialmente en un contexto de tensiones globales crecientes. Con esta postura, Trump reafirma que la defensa de los intereses de su país está por encima de cualquier otro acuerdo, manteniendo una vigilancia constante sobre el contrato que sostiene su operatividad en esa estratégica isla africana.






