
6 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El ejército de Pakistán confirmó este jueves el fin de una intensa jornada de operativos de seguridad que se extendió por una semana completa en la región de Baluchistán. Durante estas acciones militares, las autoridades informaron que un total de 216 milicianos perdieron la vida como resultado de ofensivas estratégicas diseñadas para recuperar el control en el suroeste del país. Esta zona ha sido escenario de constantes tensiones debido a la actividad de grupos armados que buscan la independencia de la provincia.
La situación alcanzó un punto crítico el pasado sábado, cuando la provincia de Baluchistán, considerada la más extensa pero también la más pobre de la nación, se vio paralizada por ataques coordinados. El grupo responsable de esta violencia fue el Ejército de Liberación de Baluchistán, el cual ejecutó asaltos masivos contra instituciones públicas, incluyendo escuelas, bancos y mercados. Esta movilización es calificada por los expertos como una de las mayores demostraciones de fuerza de este grupo separatista hasta la fecha.
Impacto de los ataques en la población civil y militar
El balance de víctimas tras los enfrentamientos es trágico para ambos bandos y para la sociedad civil. Según los reportes oficiales del ejército, además de las bajas de los milicianos, 22 miembros de las fuerzas de seguridad y 36 civiles fallecieron durante los ataques. La violencia desatada por el grupo separatista afectó a más de una decena de localidades de forma simultánea, generando un clima de caos y miedo que obligó a las autoridades a intensificar sus maniobras de respuesta inmediata.
Estos eventos violentos se intensificaron justo después de que el ejército pusiera en marcha la operación denominada «Radd-ul-Fitna-1», que se traduce como «combatir el caos». Esta misión, basada en trabajos de inteligencia que iniciaron el 29 de enero, tenía como objetivo principal desarticular las células operativas de cualquier grupo separatista que amenazara la estabilidad del estado. La estrategia militar buscaba anticiparse a los movimientos de los insurgentes mediante el uso de tecnología y vigilancia avanzada.
Detalles de la operación Radd-ul-Fitna-1
A través de un comunicado oficial, el mando militar destacó que el éxito de la misión se debió a una planificación meticulosa y al trabajo conjunto de las fuerzas del orden y las agencias de inteligencia. La respuesta ante las agresiones del grupo separatista fue descrita como precisa y determinada, logrando neutralizar las amenazas en puntos clave de la provincia. El ejército enfatizó que la coordinación sin fisuras permitió frenar el avance de los atacantes y proteger instalaciones estratégicas que estaban bajo asedio.
A pesar de que los combates directos han cesado por el momento, la vigilancia en Baluchistán permanece en niveles máximos para evitar nuevos brotes de violencia. El gobierno busca ahora restablecer los servicios básicos en las zonas afectadas y brindar apoyo a las familias de las víctimas civiles. El desafío para las autoridades sigue siendo enorme, ya que el grupo separatista mantiene una presencia histórica en la región, alimentada por las carencias económicas y el sentimiento de abandono social en la provincia.
El factor estratégico del Corredor Económico
Esta región alberga el puerto de aguas profundas de Gwadar, una pieza clave para el comercio internacional que conecta a China con el Mar Arábigo. La inestabilidad causada por los grupos insurgentes no solo afecta la seguridad nacional, sino que pone en riesgo inversiones de miles de millones de dólares destinadas a infraestructura energética y de transporte, lo que explica la contundencia de la respuesta militar actual para asegurar estas rutas comerciales globales.






