
5 de Febrero del 2026.- En un encuentro de alto nivel celebrado en Pekín, el canciller chino Wang Yi expresó el respaldo total de su país hacia el gobierno de Cuba. Durante la reunión con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, el ministro chino enfatizó que Pekín se mantendrá firme en la defensa de la soberanía y la seguridad nacional de la nación caribeña. Esta declaración surge como una respuesta directa a las recientes presiones internacionales, asegurando que China se opone a cualquier tipo de intromisión extranjera que no esté justificada.
El gobierno chino también manifestó su rechazo ante cualquier medida que busque privar al pueblo cubano de su derecho a la supervivencia y al desarrollo económico. Wang Yi aseguró que China continuará brindando asistencia y apoyo en la medida de sus capacidades, fortaleciendo los lazos de amistad que han unido a ambas naciones por décadas. El diplomático recordó que, a pesar de los cambios en el panorama mundial, ambos países han demostrado una confianza mutua inquebrantable, trabajando juntos en los momentos más complicados.
Alianza estratégica contra la intervención de fuerzas de fuera
El año pasado se cumplieron 65 años de relaciones diplomáticas entre China y Cuba, un hito que sirvió para trazar un camino común hacia un futuro compartido. Esta unión se ha vuelto más relevante ante las recientes acciones de Washington, que ha endurecido su postura hacia la isla. La administración estadounidense ha declarado una «emergencia nacional» argumentando que Cuba representa una amenaza para su seguridad, una narrativa que China considera parte de una presión externa injustificada sobre los asuntos internos cubanos.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha calificado las medidas de Estados Unidos como criminales y genocidas, asegurando que responden a intereses personales de un grupo político. La Habana sostiene que estas acusaciones de albergar grupos terroristas o capacidades militares extranjeras son infundadas y buscan justificar una nueva ola de sanciones. En este contexto, el respaldo de Pekín funciona como un contrapeso político fundamental para la estabilidad del gobierno de la isla frente a la ingerencia de terceros países.
El panorama de las negociaciones y la influencia foránea en el Caribe
A pesar de la retórica agresiva, el presidente Donald Trump ha reconocido recientemente que mantiene contactos con los más altos cargos del gobierno cubano. El mandatario estadounidense sugirió que podría llegarse a un acuerdo, aunque no dejó de calificar a Cuba como una nación que atraviesa una etapa de decadencia. Trump mencionó que la isla ya no cuenta con el sostén económico de Venezuela, lo que cambiaría las reglas del juego en cualquier posible negociación futura que intente evitar una intrusión externa más profunda.






