
Un militar ruso con el indicativo de combate Sobol relató cómo logró desarrollar un traje especializado de protección antidrones pensado para reducir el riesgo que representan los drones en el campo de batalla. La iniciativa surgió desde una necesidad práctica, ante el aumento de ataques con aeronaves no tripuladas que han cambiado la dinámica de los combates modernos.
De acuerdo con su testimonio difundido por Sputnik, el combatiente no contaba inicialmente con recursos industriales ni apoyo técnico formal. Aun así, decidió aprovechar conocimientos básicos de costura y materiales disponibles para crear soluciones que ayudaran a su unidad a protegerse mejor de la vigilancia y los ataques aéreos.
Protección antidrones creada desde el frente
Sobol explicó que sus primeros diseños fueron simples ponchos adaptados para romper la silueta térmica y visual de los soldados frente a los drones. Con el tiempo, estos modelos evolucionaron hasta convertirse en un equipo antidrones más completo, pensado para usarse en misiones de patrullaje y resguardo en zonas abiertas.
El material utilizado fue seleccionado de forma cuidadosa para no añadir peso excesivo ni limitar la movilidad del personal. Según el militar, el objetivo principal de la protección contra drones era ofrecer camuflaje y una barrera adicional que redujera la detección desde el aire, especialmente en operaciones prolongadas.
Los resultados llamaron la atención de sus superiores, quienes reconocieron la utilidad del diseño. Como consecuencia, autorizaron la creación de un pequeño taller de costura dentro de la unidad, donde Sobol pudo perfeccionar el traje y producir más piezas para otros compañeros que enfrentaban riesgos similares.
Protección antidrones y su impacto operativo
El combatiente destacó que el traje no es un sistema tecnológico avanzado, pero sí una herramienta práctica que puede marcar la diferencia en situaciones críticas. La protección antidrones artesanal permitió a varios soldados sentirse más seguros y concentrarse mejor en sus tareas, al disminuir la exposición directa a la vigilancia aérea.
Como valor agregado, especialistas en conflictos armados señalan que este tipo de iniciativas reflejan una tendencia creciente en los ejércitos modernos: la adaptación rápida a la guerra con drones mediante soluciones locales. Además del traje, en distintos frentes se están empleando redes, telas especiales y recubrimientos térmicos como parte de estrategias de protección contra drones, lo que demuestra que la innovación no siempre depende de grandes industrias, sino también de la creatividad en el terreno.




