
29 DE ENERO DEL 2026 – NACIONAL. A un mes del fatídico suceso ocurrido en el Istmo de Tehuantepec, las comunidades indígenas y diversas organizaciones sociales han alzado la voz para exigir claridad. Carlos Beas Torres, líder de la UCIZONI, solicitó formalmente la creación de una comisión especial independiente para investigar a fondo este percance ferroviario. El objetivo es que expertos extranjeros realicen un análisis técnico que sea transparente, ya que hasta el momento las familias de las 14 personas fallecidas y los más de cien heridos sienten que la información oficial ha sido insuficiente y poco clara.
Desde que ocurrió el descarrilamiento cerca de la zona de Nizanda, las autoridades se han centrado en la detención del conductor, quien actualmente sigue bajo proceso legal. Sin embargo, para los habitantes de la región, esta medida no explica las fallas reales que provocaron el siniestro del ferrocarril. La preocupación crece porque, tras 30 días, no existe un dictamen definitivo que detalle si el problema estuvo en el mantenimiento de las vías, en la velocidad de la máquina o en fallas estructurales del proyecto que apenas comenzaba a operar con regularidad.
Dudas sobre la seguridad en el percance de la vía
Las organizaciones de derechos humanos aseguran que la culpa no debe recaer solamente en un empleado de bajo rango, sino que se debe revisar toda la planeación de la obra. Mario Castillo Quintero, defensor del territorio, señaló que el choque del convoy es un reflejo de posibles fallas en la construcción y operación del sistema ferroviario nacional. Para los pueblos del Istmo, es vital saber si los materiales utilizados fueron los adecuados y si se realizaron las pruebas de seguridad necesarias antes de permitir que pasajeros y carga transitaran por esos tramos específicos.

Mientras las investigaciones continúan estancadas, las personas que resultaron lesionadas enfrentan procesos de rehabilitación lentos y desiguales. Los familiares de quienes perdieron la vida denuncian que las indemnizaciones no han llegado de forma justa para todos, lo que aumenta el descontento social en las comunidades cercanas. Los pobladores recuerdan con tristeza que fueron ellos los primeros en llegar al lugar de la tragedia para auxiliar a las víctimas, mucho antes de que las ambulancias y el personal de rescate pudieran arribar a la zona del desastre.
La urgencia de respuestas por el desastre del tren
Actualmente, el servicio ferroviario en el tramo afectado sigue suspendido o bajo estrictas revisiones que no tienen una fecha clara de finalización. La falta de un reporte técnico público ha generado desconfianza entre los usuarios y los habitantes locales, quienes temen que un nuevo descarrilamiento del transporte pueda ocurrir en el futuro. Por ello, insisten en que solo un peritaje internacional podrá dar la certeza de que las vías son seguras y que se han corregido los errores que costaron la vida de tantas personas en el corazón de Oaxaca.
La reconstrucción de la confianza ciudadana depende totalmente de la transparencia con la que el gobierno maneje los resultados de los estudios técnicos. Las comunidades del Istmo han dejado claro que no dejarán de presionar hasta que se reconozca la responsabilidad integral de las dependencias involucradas. Solo a través de una evaluación honesta y profesional se podrá garantizar que este importante proyecto de conectividad no represente un riesgo permanente para las familias que habitan y transitan por la región sur del país.






