
29 DE ENERO DEL 2026 – NACIONAL. La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) ha puesto bajo la lupa la administración de Romero Tellaeche tras confirmarse su salida del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). De acuerdo con la titular de la dependencia, Rosaura Ruiz, la remoción del exdirector no fue un acto arbitrario, sino el resultado directo de faltas administrativas graves. La funcionaria explicó que se detectó una omisión sistemática en la entrega de resultados, lo que ha generado una interrupción en los procesos de transparencia que rigen a las instituciones públicas de investigación en el país.
El sustento legal de esta decisión recae en el incumplimiento del artículo 42 del estatuto general del CIDE, ya que el exfuncionario no presentó sus informes de autoevaluación durante tres años seguidos. Esta falta de rendición de cuentas ante el Consejo Académico y la Asamblea General es lo que justifica que se pueda iniciar una revisión profunda sobre el desempeño de Antonio Romero. Para la Secretaría, es fundamental que quienes dirigen centros de estudio tan importantes cumplan con sus obligaciones de informar sobre el estado que guarda la institución bajo su cargo.
Descontento social y el mando de Romero Tellaeche
Además de las fallas técnicas y administrativas, la salida del directivo responde a un clima de tensión constante con la comunidad universitaria. Durante su periodo al frente del centro, estudiantes, trabajadores y académicos manifestaron públicamente su rechazo a la forma en que se conducía la institución. Los constantes señalamientos sobre su estilo de liderazgo y las quejas acumuladas fueron factores determinantes para que la Secihti considerara que la dirección de José Antonio ya no era sostenible para mantener la armonía y la productividad académica necesarias.
A pesar de que existen denuncias delicadas, como casos de presunto acoso laboral, la prioridad actual de la Administración es normalizar las actividades escolares y de investigación. Rosaura Ruiz mencionó que, una vez recuperado el ritmo de trabajo en el CIDE, se evaluarán las acciones legales o administrativas correspondientes para atender cada una de las quejas. Por ahora, el enfoque está en cerrar el ciclo del anterior periodo directivo del CIDE y permitir que la nueva conducción tome las riendas con el respaldo de las autoridades federales y la confianza de los alumnos.
Nueva etapa tras el liderazgo de Antonio Romero
Con la presentación de Lucero Ibarra como nueva directora, el gobierno espera iniciar una fase de justicia social y perspectiva feminista dentro del centro. Ibarra cuenta con una trayectoria destacada y experiencia administrativa previa, lo que la posiciona como la figura ideal para sanar las divisiones internas que dejó la gestión de Romero Tellaeche. La titular de la Secihti, acompañada por los secretarios de Salud y de las Mujeres, enfatizó que este cambio busca fortalecer el papel de las científicas e investigadoras en espacios de toma de decisiones de alto nivel.
Respecto a los rumores sobre un amparo interpuesto por el exdirector para intentar permanecer en el puesto, la secretaria Rosaura Ruiz fue clara al decir que él tiene la libertad de tomar las decisiones legales que considere. Sin embargo, el respaldo del gabinete federal, incluyendo el de Citlalli Hernández, es sólido hacia la decisión de removerlo para garantizar un trabajo adecuado. El fin de la presidencia de Romero en el CIDE marca un precedente sobre la importancia de la evaluación constante y el respeto a la comunidad académica en la vida pública de México.






