
27 de Enero del 2026.- Un duro golpe a la producción de sustancias ilícitas se registró en el municipio de Madero, Michoacán, gracias a un operativo coordinado entre fuerzas federales y estatales. Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y de la Defensa Nacional lograron ubicar una zona utilizada para actividades delictivas en medio de la serranía. Este hallazgo se dio bajo el marco del Plan Paricutín, una estrategia diseñada para reforzar la vigilancia y devolver la tranquilidad a los habitantes de las zonas más apartadas de la entidad.
Las acciones comenzaron cuando los agentes de la Guardia Civil, junto con el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, realizaban recorridos de prevención en los límites de la demarcación. Fue en un predio escondido entre la vegetación donde las autoridades visualizaron la estructura improvisada. Al acercarse, confirmaron que se trataba de una instalación para el procesamiento de sustancias, procediendo de inmediato a resguardar este laboratorio clandestino en Madero para evitar cualquier riesgo de fuga o explosión por los materiales ahí almacenados.
Durante la inspección detallada del sitio, el personal especializado encontró una gran cantidad de insumos utilizados para la creación de narcóticos sintéticos. En total, se contabilizaron 17 tambos que contenían diversos precursores químicos, elementos indispensables para la elaboración de productos nocivos. Este decomiso en el laboratorio ilegal de Michoacán permitió retirar del mercado negro sustancias como alcohol desnaturalizado e hipoclorito, además de diversos costales cargados con sosa cáustica que ya estaban listos para ser procesados.
Reactores y equipo de alta peligrosidad
Además de las sustancias químicas, los uniformados aseguraron maquinaria pesada y depósitos de combustible que servían para mantener la producción activa durante todo el día. En el lugar se hallaron ocho tanques de gas LP y seis reactores de gran capacidad, los cuales son los componentes principales para las mezclas químicas. La presencia de estos equipos en el laboratorio clandestino en Madero demuestra la escala industrial con la que operaban los grupos delictivos en esta región boscosa del estado, aprovechando lo difícil del terreno para esconderse.
Una vez que se terminó de levantar el inventario correspondiente y se recolectaron las evidencias necesarias, las autoridades tomaron la determinación de destruir el sitio. Siguiendo los protocolos de seguridad establecidos, se procedió a la incineración total de los materiales y la estructura para garantizar que no vuelvan a ser utilizados. Con la quema de este laboratorio ilegal de Michoacán, se interrumpe de manera importante la cadena de suministro de grupos criminales que operan en la zona de la Tierra Caliente y sus alrededores.
Operativos de vigilancia permanentes
A pesar del éxito que significó el aseguramiento del equipo y los químicos, las autoridades informaron que no hubo personas detenidas durante la intervención inicial. Se presume que quienes operaban el lugar huyeron hacia lo profundo de la sierra al notar la llegada de las unidades militares y las patrullas. Por ello, se mantiene activo el despliegue de este laboratorio clandestino en Madero para tratar de localizar a los responsables y desmantelar cualquier otro punto de fabricación que pudiera estar oculto en las cercanías.






