
26 DE ENERO DEL 2026 – NACIONAL. La seguridad en el estado de Tamaulipas atraviesa un momento crítico debido a la falta de personal operativo suficiente para cubrir las necesidades de la región. Según informó el secretario de Seguridad Pública estatal, Carlos Arturo Pancardo Escudero, la entidad arrastra un faltante de más de dos mil elementos en comparación con el estándar nacional de vigilancia. Esta situación obliga al estado a depender continuamente de las fuerzas federales para mantener el orden en una zona con alta presión delictiva.
El principal obstáculo para fortalecer a la corporación no es la falta de voluntarios, sino los estrictos filtros de ingreso. Actualmente, más del 65 por ciento de quienes desean unirse a la Guardia Estatal de Tamaulipas no logran aprobar las evaluaciones iniciales. Los motivos principales de estos rechazos son problemas médicos, específicamente índices de obesidad, seguidos por fallos en los exámenes toxicológicos y psicológicos que se aplican en el Centro de Control y Confianza.
Obstáculos en los exámenes de control y confianza
El proceso de selección en el C3 se ha convertido en el mayor cuello de botella para la administración estatal. El secretario explicó que los lineamientos federales son rigurosos, lo que impide que la mayoría de los perfiles interesados en la policía de la Guardia Estatal logren avanzar a la etapa de formación. Al no contar con suficientes elementos graduados, el estado se ve imposibilitado para cumplir con el despliegue territorial necesario para pacificar las zonas más conflictivas, especialmente en la zona fronteriza.
Ante la urgencia de llenar las vacantes, el gobierno estatal ha decidido implementar ciertos márgenes de flexibilidad en algunos criterios de selección. Aunque se admite que esta medida representa un riesgo, las autoridades aseguran que se compensará con un entrenamiento mucho más estricto y cursos de capacitación inicial reforzados. El objetivo es que la seguridad de la Guardia Estatal no se vea comprometida y que, al final de la actual administración, se logre contar con una fuerza de al menos 6 mil efectivos.
El reto de alcanzar el estándar de seguridad nacional
Para dimensionar el problema, es necesario observar los datos del Modelo Óptimo de la Función Policial. Este estándar nacional sugiere que debe haber al menos 1.8 policías por cada mil habitantes para garantizar una cobertura mínima eficiente. Con una población que supera los 3.5 millones de personas, la corporación de la Guardia Estatal debería tener una plantilla de 6,350 agentes, una cifra que actualmente se ve lejana debido al alto índice de reprobación en los exámenes de ingreso.
Esta carencia de personal propio ha provocado que, desde hace más de diez años, el mando único de la entidad trabaje de forma conjunta con el Ejército y la Marina. La presión de los grupos criminales, sobre todo en la frontera con Estados Unidos, hace que la formación de la nueva Guardia Estatal sea una prioridad absoluta para el gobierno. Mientras los perfiles no mejoren o los filtros no se adapten con éxito, la dependencia de los operativos federales seguirá siendo la única estrategia viable para contener la violencia.






