
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha enviado un mensaje directo y contundente a través de su plataforma Truth Social para solicitar el apoyo de los líderes locales en materia migratoria. El mandatario se dirigió específicamente al gobernador de Minnesota y al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, pidiéndoles que no «aviven las llamas de la división» y que trabajen en conjunto con el gobierno central. Según el presidente, es fundamental que los mandatarios demócratas de todo el país dejen de resistirse y asistan en la aplicación de las leyes federales vigentes para mantener el orden.
Dentro de sus exigencias, Trump detalló cuatro puntos clave que buscan facilitar el proceso de su estrategia de deportaciones masivas en diversas ciudades. El primer pedido consiste en que las prisiones locales entreguen de inmediato a los inmigrantes que ya cuenten con antecedentes penales previos. También solicitó que cualquier persona indocumentada que sea arrestada por la policía local sea transferida a las autoridades federales de inmigración, evitando así que sean liberados nuevamente en las calles de las comunidades estadounidenses.
Peticiones clave para el programa de expulsiones a gran escala
El mandatario también enfatizó la necesidad de que las fuerzas de seguridad locales colaboren estrechamente en la detención de personas buscadas por diversos delitos federales. Para Trump, la seguridad pública depende de una comunicación fluida entre los estados y el Gobierno federal, sin obstáculos políticos que retrasen las operaciones. Por ello, propuso una asociación directa y técnica que permita agilizar las tareas de logística relacionadas con las expulsiones a gran escala, asegurando que los recursos del país se utilicen de la manera más eficiente posible.

Como parte de este endurecimiento en la política migratoria, el presidente hizo un llamado urgente al Congreso de los Estados Unidos para legislar sobre el tema. Su objetivo principal es que se apruebe una ley federal que ponga fin definitivo a las llamadas «ciudades santuario», las cuales limitan la cooperación con los agentes de inmigración. Trump sostiene que este tipo de protecciones locales impiden el éxito de las expulsiones a gran escala y ponen en riesgo la seguridad nacional al proteger a individuos que han ingresado al país de forma irregular.
Tensión política por el plan de retornos forzados masivos
El mensaje del presidente no solo fue una instrucción administrativa, sino también una crítica política hacia lo que él denomina la «resistencia demócrata». Al señalar a figuras como el gobernador de Minnesota, Trump busca exponer ante la opinión pública a quienes, según su visión, prefieren la división partidista antes que la seguridad ciudadana. La implementación de estos retornos forzados masivos se ha convertido en el eje central de la agenda gubernamental, generando un intenso debate sobre los límites del poder federal frente a la autonomía de los estados.
Finalmente, el presidente recalcó que su administración no descansará hasta que las leyes de inmigración se cumplan en cada rincón del territorio nacional. La presión sobre los alcaldes y gobernadores que se oponen a estas medidas promete aumentar en los próximos meses mediante órdenes ejecutivas y posibles recortes de fondos. Con estas acciones, se busca establecer un precedente claro sobre la autoridad que tiene el Gobierno federal para coordinar los retornos forzados masivos sin importar la inclinación política de los mandatarios estatales o municipales.







