
La plataforma ciudadana Change.org informó que ya se han recabado más de cinco mil firmas en contra del megaproyecto de un club de playa que la naviera Royal Caribbean pretende construir en la isla de Cozumel, iniciativa que ha generado creciente preocupación entre habitantes, empresarios locales y defensores del medio ambiente.
La petición, titulada “No al Mega Proyecto de Royal Caribbean en Cozumel – Detengamos Royal Beach Club ¡¡Rescatemos Playa Mia!!”, expone una serie de argumentos sociales, económicos y ambientales por los cuales los promoventes consideran que el proyecto no debe autorizarse. En el documento se subraya que Cozumel es un destino reconocido a nivel mundial por su biodiversidad marina, sus playas públicas y su equilibrio entre turismo y comunidad.
De acuerdo con los convocantes, la construcción del club de playa representaría la privatización de la última playa pública del lado oeste de la isla, lo que limitaría el acceso tanto de residentes como de visitantes nacionales y extranjeros. Señalan que Playa Mia ha sido históricamente un espacio de convivencia familiar y un atractivo turístico abierto, fundamental para la identidad social y cultural de Cozumel.
Los firmantes advierten que la llegada de una corporación de gran escala como Royal Caribbean podría afectar gravemente a los pequeños y medianos negocios locales, los cuales dependen del turismo que circula libremente por la isla. Aseguran que, en este modelo de club privado, el gasto de los visitantes se concentraría dentro del complejo, reduciendo la derrama económica hacia restaurantes, comercios y prestadores de servicios independientes.
Según la publicación en Change.org, estudios realizados en otros destinos turísticos donde se han instalado proyectos similares revelan una disminución de hasta un 40% en los ingresos de los negocios locales, lo que ha provocado el cierre de establecimientos y el aumento del desempleo. Esta situación, afirman, impacta directamente en la calidad de vida de las familias que dependen del turismo como principal fuente de ingresos.
En el aspecto ambiental, los opositores al proyecto alertan sobre posibles daños a los ecosistemas costeros, así como contaminación y alteraciones en el equilibrio natural de la zona. También señalan que la instalación de un club de playa privado dificultaría las labores de conservación, al restringir el acceso de voluntarios y organizaciones ambientalistas que trabajan en la protección de la flora y fauna de la isla.




