
Un día de diversión en las montañas de Suiza se transformó en una experiencia inolvidable, aunque no de la manera que los protagonistas esperaban. Mientras disfrutaban de la jornada de esquí, tres muchachos quedaron suspendidos en el aire debido a un fallo técnico en el sistema de transporte de la estación. Lo que comenzó como un pequeño susto por estar detenidos en una aerosilla en las alturas, pronto se convirtió en el blanco de una broma colectiva por parte de los demás visitantes.
Al ver que los tres jóvenes no podían moverse ni bajar del asiento, el resto de las personas que se encontraban en la montaña decidieron tomarse la situación con mucho humor. En lugar de mostrar preocupación, los esquiadores que pasaban por debajo o se encontraban cerca comenzaron a lanzar bolas de nieve hacia ellos. Estar atrapados en esa silla colgante de montaña los dejó completamente indefensos, ya que no tenían forma de esquivar los proyectiles blancos que llegaban desde todas direcciones.
Una respuesta inesperada de la multitud
La escena se volvió viral rápidamente debido a lo inusual del comportamiento de la gente en la nieve. Generalmente, un problema técnico genera tensión, pero en esta ocasión, la máquina de transporte suspendida sirvió como el escenario de un juego gigante donde «todos contra tres» era la regla principal. Los pibes, lejos de enojarse, intentaron cubrirse como pudieron mientras el resto de la montaña aprovechaba la oportunidad para «cagarlos a bochazos» de forma amistosa y divertida.
Los testigos aseguran que el ambiente era de risas constantes y que los jóvenes atrapados en la instalación de cables para esquí también terminaron riendo de su propia mala suerte. La puntería de algunos esquiadores era sorprendente, y pronto los tres muchachos quedaron completamente cubiertos de nieve fresca. Fue un momento de camaradería espontánea donde el aburrimiento de estar parados en el aire se rompió gracias a la interacción con el resto de la gente que disfrutaba de la nieve suiza.
El desenlace de la jornada en la nieve
Después de varios minutos de recibir impactos de nieve, el personal de la estación logró reactivar el mecanismo para que los pasajeros pudieran llegar a la cima. Al bajar de la aerosilla en las alturas, los tres amigos fueron recibidos con aplausos y bromas por parte de quienes habían participado en la «batalla». El incidente no pasó a mayores y nadie resultó herido, dejando solo una anécdota graciosa que demuestra cómo el humor puede cambiar el ánimo ante un inconveniente técnico.
Finalmente, las autoridades del centro de esquí recordaron que, aunque fue una situación divertida, siempre es importante mantener la calma cuando una silla colgante de montaña se detiene. Este tipo de fallos suelen ser breves y cuentan con protocolos de seguridad muy estrictos para evitar accidentes. Los tres pibes seguramente recordarán su viaje a Suiza no por las pistas que bajaron, sino por haber sido el centro de atención y el blanco favorito de toda una montaña llena de gente con ganas de jugar.






