
23 de Enero del 2026.- La seguridad en la región costera del estado se ha intensificado tras confirmarse que un grupo de 30 internos de alta peligrosidad fue ingresado al Centro Federal de Reinserción Social número 15. Este complejo penitenciario, ubicado en el municipio de Villa Comaltitlán, recibió a los sujetos bajo un estricto operativo de vigilancia. Según fuentes policiales, el objetivo de estos movimientos es despresurizar otras cárceles del país y mantener a los perfiles de alto riesgo en instalaciones con mayor control y tecnología de vigilancia.
El operativo comenzó el pasado miércoles cuando un avión de la Guardia Nacional aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Tapachula con los prisioneros a bordo. Inmediatamente después del desembarque, los reclusos peligrosos y de alta seguridad fueron custodiados por tierra hasta la entrada del penal federal. En el trayecto participaron diversas fuerzas de seguridad para evitar cualquier intento de rescate o incidente, recorriendo la carretera costera en un convoy que llamó la atención de los habitantes locales por su magnitud.
Procedencia de los reos y antecedentes de traslados
Los informes oficiales detallan que estos individuos no pertenecen a una sola región, sino que provienen de centros penitenciarios ubicados en Sinaloa, Michoacán y Oaxaca, estados con fuerte presencia de grupos delictivos. La llegada de estos reos peligrosos del crimen organizado no es un evento aislado, sino que forma parte de una estrategia nacional de redistribución de la población carcelaria. Al mover a estos internos a zonas más aisladas, las autoridades federales buscan romper las redes de comunicación que los delincuentes mantienen en sus estados de origen.
Resulta preocupante para la opinión pública que este es el tercer movimiento de este tipo que ocurre en la entidad en menos de seis meses. Las estadísticas muestran un flujo constante: en septiembre llegaron 30 internos y en noviembre se sumaron otros nueve a la lista de población flotante del Cefereso 15. Con estos nuevos ingresos, los presos peligrosos trasladados a Villa Comaltitlán suman una cifra considerable que obliga a las autoridades municipales y estatales a reforzar los patrullajes en las inmediaciones del centro penitenciario para dar tranquilidad a la población.
Impacto en la seguridad regional de Chiapas
El municipio de Villa Comaltitlán se encuentra ahora en el centro de la estrategia de seguridad nacional debido a la capacidad de su penal federal. Aunque el centro cuenta con muros de alta resistencia y tecnología avanzada, los ciudadanos temen que la presencia de estos criminales peligrosos en la costa chiapaneca atraiga a otros integrantes de sus organizaciones a la zona. Por esta razón, se ha solicitado que la Guardia Nacional mantenga una base permanente cerca del recinto para reaccionar ante cualquier contingencia que pudiera presentarse en el futuro cercano.
La administración del sistema penitenciario federal ha defendido estos traslados asegurando que Chiapas cuenta con las instalaciones adecuadas para el manejo de perfiles que requieren aislamiento total. La custodia de estos detenidos peligrosos de diversos estados implica una logística compleja que no termina con la entrega en el penal, sino que requiere un monitoreo constante de las comunicaciones y las visitas. Se espera que en los próximos días se den a conocer más detalles sobre si habrá nuevos vuelos con personas privadas de la libertad hacia este destino.






