
El Gobierno de Ecuador ha puesto en marcha un ambicioso operativo militar denominado «Ofensiva Total», con el objetivo de frenar el avance de las bandas delictivas. Bajo la consigna de «la cárcel o el infierno», el presidente Daniel Noboa ordenó el despliegue de más de 10,000 efectivos en las zonas más conflictivas del país. Esta medida busca retomar el control en provincias críticas como Guayas, Los Ríos y Manabí, donde el delito organizado ha sembrado el terror entre las familias ecuatorianas en los últimos meses.
Aunque la presencia de uniformados en las calles puede generar una sensación de alivio momentáneo, expertos en seguridad han encendido las alarmas. La especialista Ana Minga advirtió que, si bien se pueden reducir los robos comunes, enfrentarse directamente a las estructuras del crimen transnacional podría provocar enfrentamientos violentos. Según la experta, esta estrategia escala la tensión y existe un riesgo real de que se produzcan víctimas colaterales debido al choque de fuerzas entre los militares y los delincuentes.
Resultados esperados y dudas sobre la efectividad
Por su parte, el analista Daniel Pontón señaló que es lógico esperar un incremento en la productividad policial y militar tras este despliegue masivo. Se prevé que en los próximos días aumenten los decomisos de armas, las capturas de delincuentes y la aprehensión de cabecillas vinculados al hampa organizada. No obstante, el experto cuestiona si estos resultados serán suficientes para solucionar el problema de raíz, ya que Ecuador ha vivido múltiples operativos similares que no han logrado pacificar el territorio de forma permanente.
El escepticismo de algunos sectores se debe a que, a dos años de haberse declarado el «conflicto armado interno», los índices de violencia no muestran una mejora definitiva. Muchos ciudadanos temen que esta nueva movilización de tropas contra el bandidaje organizado sea simplemente «más de lo mismo». A pesar de los anuncios constantes desde el Palacio de Carondelet, la estructura económica y logística de las bandas parece mantenerse intacta, lo que les permite reorganizarse rápidamente tras cada intervención oficial.
El reto de ir más allá del despliegue de tropas
Para que esta ofensiva tenga un éxito real, los expertos sugieren que el Gobierno debe mirar más allá de la fuerza bruta y los patrullajes. La lucha contra el crimen de bandas requiere de un trabajo de inteligencia profundo y de un fortalecimiento del sistema judicial para evitar que los capturados salgan libres en poco tiempo. Sin una estrategia integral que incluya inversión social en las comunidades más pobres, los grupos delictivos seguirán encontrando jóvenes dispuestos a unirse a sus filas para desafiar al Estado.
Finalmente, el país se encuentra en una encrucijada donde la mano dura es la principal carta de la administración actual para calmar a la opinión pública. La eficacia de la «Ofensiva Total» se medirá no solo por el número de arrestos, sino por la capacidad de desarticular el financiamiento del narcotráfico organizado que opera desde las costas ecuatorianas. Mientras tanto, los habitantes de Guayas y Manabí esperan que este despliegue militar sea finalmente la pieza que falta para devolver la paz a sus hogares.







