
La Organización de las Naciones Unidas se encuentra en una posición inusual respecto a los nuevos esfuerzos diplomáticos para la región de Oriente Próximo. El portavoz adjunto del organismo, Farhan Haq, confirmó recientemente que el secretario general, António Guterres, no ha sido convocado para participar en el denominado Consejo de Paz de Gaza. Según las declaraciones oficiales, la oficina del jefe de la ONU no tiene conocimiento de ninguna comunicación formal ni invitación dirigida al diplomático para integrarse a esta nueva mesa de trabajo internacional.
Esta situación ha generado sorpresa en los círculos diplomáticos, dado que la ONU históricamente ha liderado los esfuerzos de mediación y ayuda humanitaria en la zona. Sin embargo, en esta ocasión, la creación del acuerdo de paz en Gaza parece estar avanzando por una vía distinta a los canales multilaterales tradicionales. La ausencia de Guterres en los planes iniciales plantea interrogantes sobre cuál será el papel que desempeñará la organización internacional en la implementación de las soluciones que se alcancen durante las próximas reuniones.
El papel de Estados Unidos en el nuevo entendimiento
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es el principal impulsor de esta iniciativa y tiene planes muy concretos para su lanzamiento oficial. Se espera que la firma para establecer este consejo para la paz en Gaza se lleve a cabo el próximo 22 de enero en la ciudad de Davos, aprovechando el marco del Foro Económico Mundial. Este evento busca reunir a líderes clave para formalizar un entendimiento que permita gestionar la crisis y establecer una hoja de ruta clara para la estabilidad de la región.
El objetivo de realizar la ceremonia en Davos es otorgarle un carácter global y económico al pacto de paz para Gaza, involucrando no solo a políticos, sino también a actores que puedan financiar la reconstrucción. Al centralizar la iniciativa bajo su liderazgo, Trump busca agilizar la toma de decisiones, aunque esto signifique, por ahora, dejar fuera de la estructura principal a figuras de las Naciones Unidas. Este enfoque directo es una característica distintiva de la actual administración estadounidense para resolver conflictos de larga duración.
Hacia la creación de un grupo de trabajo formal
La intención de firmar este documento el 22 de enero es dar nacimiento a una agrupación con capacidad de ejecución inmediata en el terreno. Este nuevo órgano de paz en Gaza funcionaría como un comité de supervisión que garantice el cumplimiento de los acuerdos por parte de todas las facciones involucradas. Se busca que este grupo no sea solo una mesa de diálogo, sino un cuerpo operativo con el respaldo de potencias regionales y económicas dispuestas a comprometer recursos para el cese definitivo de las hostilidades.
A pesar de la falta de invitación a la ONU, el mundo observa con atención los detalles que surgirán de la reunión en Suiza. El éxito de este consejo de pacificación en Gaza dependerá de la capacidad de los firmantes para generar confianza entre las partes en conflicto. Mientras tanto, las Naciones Unidas permanecen a la espera de ser integradas o consultadas, manteniendo su disposición para colaborar en cualquier esfuerzo que priorice la protección de los civiles y el fin de la violencia en la Franja.







