
La intervención de Estados Unidos para combatir a los cárteles de la droga en México fue rechazada por el obispo de la Diócesis Chetumal-Cancún, Pedro Pablo Elizondo, luego de que el presidente Donald Trump anunciara que su gobierno prepara posibles ataques por tierra contra organizaciones del narcotráfico en territorio mexicano. El líder religioso advirtió que una acción directa de este tipo tendría implicaciones graves para el país.
El obispo explicó que una intervención de Estados Unidos sin consentimiento formal del Estado mexicano representaría una violación a la soberanía nacional. Señaló que México es un país con instituciones propias y que cualquier estrategia de seguridad debe respetar los límites legales y políticos establecidos entre ambas naciones, especialmente en un tema tan delicado como el combate al crimen organizado.
Intervención de Estados Unidos y soberanía nacional
En contraste, el prelado calificó como positiva la posibilidad de una colaboración bilateral, en la que fuerzas especiales estadounidenses o agentes de la CIA acompañen a elementos de las Fuerzas Armadas mexicanas en operativos contra el narcotráfico. Aclaró que este tipo de cooperación no sería nueva y que ya ha existido, en distintos niveles, desde hace varios años.
Pedro Pablo Elizondo consideró que las declaraciones del presidente Trump no necesariamente apuntan a una invasión militar. Indicó que, a diferencia de otros escenarios internacionales, como el caso de Venezuela, en México el objetivo no serían las autoridades sino los grupos criminales, lo que cambia el enfoque del planteamiento realizado por el gobierno estadounidense.
Intervención de Estados Unidos como cooperación internacional
El obispo subrayó que la población no debería rechazar de manera automática una intervención de Estados Unidos entendida como apoyo estratégico y técnico. Recordó que el narcotráfico es un problema que trasciende fronteras y que afecta tanto a México como a Estados Unidos, por lo que consideró lógico que exista interés mutuo en frenarlo.
Añadió que el tema central debe ser la aplicación de la justicia contra los criminales, no la confrontación entre países. En su opinión, si el combate al crimen requiere apoyo internacional, este puede darse siempre que exista respeto a la soberanía y coordinación con las autoridades mexicanas, dentro de un marco legal claro.
Como valor agregado, especialistas en relaciones internacionales coinciden en que los acuerdos de cooperación en materia de seguridad suelen basarse en tratados bilaterales y mecanismos de intercambio de inteligencia. Estos esquemas buscan fortalecer capacidades locales sin desplazar el control del Estado, lo que refuerza la postura del obispo al plantear que la colaboración, y no la acción unilateral, es la vía más viable para enfrentar al narcotráfico en un contexto globalizado.





