
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó atención en los mercados financieros tras revelar compras de bonos corporativos de Netflix y Warner Bros. Discovery (WBD) poco después de que ambas empresas anunciaran su histórico acuerdo de fusión valorado en más de 83 mil millones de dólares.
Un informe financiero divulgado por la Casa Blanca a mediados de enero muestra que Trump adquirió bonos corporativos de Netflix y WBD valorados entre 250 000 y 500 000 dólares cada uno en dos transacciones durante diciembre de 2025, realizadas los días 12 y 16 de ese mes.
Aunque las cifras individuales parecen modestas, las compras forman parte de un movimiento mayor del mandatario, que adquirió aproximadamente 100 millones de dólares en bonos municipales y corporativos de diversas entidades —incluyendo sectores como educación, servicios públicos y salud— desde mediados de noviembre hasta finales de diciembre.
Entre las adquisiciones señaladas en la divulgación también se encuentran bonos de compañías como Boeing, Occidental Petroleum y General Motors, lo que ha generado preguntas sobre si estos movimientos reflejan la estrategia de inversión personal de Trump o simplemente decisiones automatizadas por gestores financieros.
La compra de bonos de Netflix y Warner Bros. llamó particularmente la atención porque se realizó apenas semanas después de que se hiciera pública la fusión entre ambas firmas, un acuerdo que está sujeto a la aprobación de las autoridades regulatorias de EE. UU. y que podría transformar la industria del entretenimiento.
Este tipo de transacciones mientras se ocupa la presidencia ha avivado el debate sobre posibles conflictos de interés, especialmente dado que Trump ha indicado públicamente que su administración tendrá un papel en la evaluación del proceso regulatorio para la fusión entre Netflix y Warner Bros. Discovery.
Un portavoz de la Casa Blanca ha insistido en que las decisiones de inversión de Trump son gestionadas por instituciones financieras externas, sin intervención directa del mandatario ni de su familia, aunque algunos críticos cuestionan la transparencia y las implicaciones éticas de estas inversiones.






